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El eterno dilema del salario mínimo

Publicado por en 20 Junio 2009 – 00:04Sin comentarios

El eterno dilema del salario mínimo

El salario mínimo es la mínima remuneración que un empleador puede pagar a un trabajador en determinado período laboral. Entre los economistas existe una eterna discusión sobre este punto, por las distorsiones que produce en el mercado laboral versus las condiciones infrahumanas que debería soportar un trabajador en caso de que no existiera esta medida. En Chile tenemos el segundo salario mínimo más alto del mundo —según la edición del diario El Mercurio del 14 de junio—. ¿Qué implicancias tiene para los trabajadores? ¿Para los cesantes? ¿Para los empleadores?

Modelo simple del mercado laboral

El mercado laboral puede ser entendido como un típico modelo de oferta y demanda, donde la fuerza laboral representa la oferta laboral y las empresas son la demanda laboral; y donde lo que se determina de la interacción entre ambas es el salario de equilibrio y la cantidad de trabajadores contratados en equilibrio.

Desde el punto de vista de los trabajadores, es intuitivo que a mayor salario, más trabajadores querrán ser contratados y saldrán a buscar pega, mientras que si el salario es menor, considerarán como atractivas otras actividades no remuneradas. A la vez, para las empresas, un salario bajo los incentiva a contratar más trabajadores, mientras que un salario alto encarece su mano de obra, desincentivándolos a la contratación. Así, el mercado laboral, que asumiremos que no tiene rigideces sólo para facilitar la exposición, se vaciaría automáticamente logrando un salario de equilibrio en el que los que salgan a buscar trabajo, lo encontrarán.

El salario se convierte así en un pago justo para los trabajadores por el esfurezo que realizan y en un gasto justo para las empresas por la contribución que el trabajador hace a sus ingresos.

Necesidad del salario mínimo y sus consecuencias

Hasta el momento todo es lindo, perfecto, pero… ¿Alcanza ese salario de equilibrio para cubrir las necesidades del trabajador y su familia? ¿Es posible subsistir con ese salario? Así, tal como está propuesto el modelo, existe la posibilidad de que una persona termine trabajando por un salario que no le permitiría siquiera alimentar a su familia, por lo que se vuelve necesario un piso para las remuneraciones a los trabajadores, piso que aseguraría que el empleador le pague a su trabajador una cifra que le permita a este último satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia. A este piso le llamaremos salario mínimo.

Para las empresas, esto implica que el costo de la mano de obra no calificada —que son los que reciben los sueldos más bajos— es más alto, ya que en vez de pagar el salario de equilibrio deben pagar un salario más alto por el mismo trabajador, que produce lo mismo que antes, lo que desincentiva la contratación de trabajadores con baja calificación e incluso incentiva al despido de una parte de su fuerza laboral si su situación económica no es buena. Para los trabajadores con baja calificación contratados, significa un aumento en sus ingresos, lo que repercute directamente en su calidad de vida y en la de su familia, al tener acceso a más y mejores bienes, aunque aumenta el riesgo de perder el empleo ante un mal momento financiero de su empresa. Para los cesantes, la consecuencia directa es que se dificulta el acceso a una nueva fuente de trabajo, ya que ahora es más caro para las empresas contratarlos y es probable que terminen trabajando informalmente por un salario inferior al mínimo. Estas situaciones se agudizan en la medida que el salario mínimo es más alto.

Carlos Salazar, un economista de la Universidad de Chile, nos dijo que, en sí, un salario mínimo no muy alto no produce tanto desempleo, sino que desplaza trabajadores no calificados desde el mercado formal al informal al no poder encontrar trabajo en el primero, donde terminan trabajando por un salario incluso inferior al mínimo. Aunque también nos dijo que las distintas visiones políticas tenían distintas percepciones respecto a este punto en particular.

¿Y qué pasa en Chile?

A partir del 1º de julio, el salario mínimo quedará fijado en $165.000 mensuales con un tope de 45 horas semanales. ¿Qué conclusiones podemos sacar al respecto? Supongamos que un trabajador mantiene un hogar promedio en Chile que, según el Censo 2002, alcanza las 3,6 personas. Esto se traduce en un ingreso per cápita de $45.833. Según la metodología de la Encuesta CASEN 2006 (p. 59), una familia que vive en una zona urbana con un ingreso per cápita de menos de $47.099 es considerada pobre —es decir, que no alcanza a cubrir sus necesidades básicas— y con uno menor a $23.549 es considerada indigente —es decir, que no alcanza a cubrir sus necesidades alimentarias—. Por lo tanto, el salario mínimo permite a un trabajador satisfacer las necesidades alimentarias de una familia promedio, pero no alcanza para satisfacer sus necesidades básicas.

Abramos el debate

Esta ha sido la visión económica, simplificada para facilitar la exposición, pero sabemos que la economía no es la única ciencia social de la vida y que en ningún caso es dueña de la verdad. ¿Qué tienen que decir al respecto las demás disciplinas? La invitación está cursada para que todos vengan y colaboren con su granito de arena a esta enriquecedora discusión.

Fotografía: (cc) Flickr: El Mundo de Laura (link)

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