Happy Hour
Hay ciertas pócimas de secreta elaboración, ricos azúcares e impía coloración. Son estos líquidos que en éxtasis de conjunción crean aquellas bebidas objeto de mi adoración… si no les queda claro, estoy hablando de tragos.
¡Vamos Gente, que no todo es cerveza en esta vida! Existe una gama increíblemente variada más allá del póster de Brahma; el pisco y el ron no solo sirven para apagar tele rápido. Hay allá afuera un mundo de sabores (con efectos parecidos) comúnmente rodeados de música agradable y un ambiente que inspira, todo esto a un precio accesible ¿Qué no me creen? ¿Nunca escucharon hablar del Happy Hour?
El happy hour es una técnica de captación de clientes que consiste en rebajar los precios a determinadas horas claves, comúnmente entre las cinco de la tarde a las once de la noche, la idea es atraer al profesional joven cuando sale de la oficina, gracias a ello los que no somos profesionales o los que no son tan jóvenes encontramos un momento ideal para disfrutar a mitad de precio.
Lugares hay montones y varían en cuanto a precio y calidad, les daré dos datos a los que saco el jugo: El Patio Bellavista y Orrego Luco
El Patio Bellavista nace como una intervención cultural del ya añoso barrio del que recibe su nombre. Esta intervención, lideraba por vecinos y apoyada por empresarios, logró crear un espacio multifacético y muy apetecido por turistas, una serie de callejones de ladrillo que conducen a tres plazas principales y en cuyos costados exhiben desde mermeladas caseras hasta galerías de arte y, por supuesto, restoranes y bares.
No es que tenga un fetiche sexual con los extranjeros (bueno… si, pero no estamos hablando de eso) pero es que creo firmemente que conocer gente nueva forma parte de la experiencia urbana, aún mas cuando esa persona viene de un contexto absolutamente distinto, ahora vale la pena decir que la gracia esta en ver las diferencias y no querer jugar a “somos tan Europeos” porque, para mal y para bien, no… no lo somos. El patio es ideal para eso, siempre esta lleno de turistas amigables.
Hay que tener buen ojo para tomarse un trago en el Patio Bellavista, la oferta es amplia pero no siempre buena, no se dejen engañar por las amplias cartas bilingües que apenas pueden entender, sean patudos y hablen directamente con el barman, se darán cuenta que la carta no es la que prepara el trago, y sin ponen a un tipo que apenas sabe hacer un Pisco Sour… difícilmente les sabrá preparar un Martini, en este mismo sentido no recomiendo para nada el “Backstage” –por todas las razones que comente- por el contrario pueden tranquilamente visitar el “Plan B”, se encuentra en la segunda entrada por constitución, pidan un Apple Martini o un FloraDora –este último definitivamente sólo para mujeres- o si se creen suficientemente machos, un padrino. La gracia de este bar es su happy hour, todos los tragos a mitad de precio después de las cinco, es agradable encontrar un mojito cubano bien preparado a $1500. Por último les recomiendo ir los viernes después de las siete probablemente se encontraran a Davis, un gringo con esas historias de reportaje el que estará poniendo música, pueden pedirle el tema que quieran y así hacer aún más agradable la tarde.
Otro de los lugares donde me agrada pasar el “happy hour”, sobre todo antes de salir a carretear es el pasaje Orrego Luco en providencia.
Ubicado en el pasaje un par de cuadras mas abajo del Portal Lyon, es uno de los puntos neurálgicos del pre-carrete en providencia, se trata de un pasaje rebosante de mesas con velitas y vasos llenos, mucha gente siempre así que no lleguen tarde o no encontraran mesas. La oferta es bastante similar entre sus locales, yo prefiero el Vitamina o la Subterráneo, sirven ricos Tomm Collins por $3000 en 2×1, no es una oferta tan buena como en el Plan B pero algo tiene ese pasaje que hace que lo hace en extremo agradable, tal vez sean sus mesitas amontonadas en la calle o su variedad fenotípica mejor dense una vuelta y me postean su opinión.
Da igual que tipo de carrete nos guste, todos tenemos nuestro lugar fetiche, ese donde hacen el trago tal y como te gusta o donde la mesera te jotea, ese bar donde efectivamente ponen confort en el baño, ese donde te relajas, aquél en el cuál te juntas con tus compañeros de colegio y entre chiste viejo y actualizaciones no te das cuenta y quedas en la ruina. Todos tenemos nuestro “Bar de Moe” y no hay nada como pasar los viernes ahí.
Foto: pink_fish13 (cc)
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