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Renca no la lleva todavía

31 Enero 2012 – 01:08 | Sin comentarios

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¿Se te apareció julio?

Publicado por en 30 Junio 2009 – 16:21Sin comentarios

¿Se te apareció julio?

¿Se te apareció julio? A mi también: mi pieza parece fotocopiadora, el comedor se ve digno de cocinería de la Vega Central, voy al baño cada cinco minutos de tanto café y estoy planteándome echar a remojar el colon. Y es que esto de que la mejor época de la vida es el período universitario se vuelve una cruel mentira cuando llegan los exámenes.

No se cómo funcionarán ustedes, pero en lo personal tengo que auto-engañarme para hacer algunas cosas. Por ejemplo, me pagué todo este año completo de gimnasio para forzarme a ir, mal que mal no iba a perder la plata; o cuando me compré un pantalón más caro de lo que acostumbro, una talla debajo de la que uso para obligarme a bajar la guata. Mi mente suele funcionar de manera económica para casi todo, también para el estudio, así que esta vez en su “paginita amiga” les daré algunos datos para obligarse a estudiar y sobrevivir para poder disfrutar las vacaciones de invierno.

Lo principal para un buen ambiente de estudio es, por supuesto, la tranquilidad. Necesitamos un espacio sin mucho ruido, un poco más ambiental y relajado, pero no un lugar callado, pues también necesitamos ver alrededor y relajar la cabeza para recuperar la concentración perdida. Un buen lugar es el ya mencionado barrio Lastarria-Bellas Artes. Les recomiendo la Plaza Mulato Gil de Castro, cualquiera de las terrazas sirve. Pidan un cafecito y apliquen a la lectura. Si no quieren gastar, pueden simplemente sentarse en el Parque Forestal.

Está claro que los mejores lugares para estudiar son los café, pues suelen tener un ambiente relajado pero bastante ejecutivo. Además, para los humo-dependientes, en la mayoría se puede fumar. En relación a esto, un tema no poco controvertido son los famosos “Starbucks”. Realmente no entiendo cuál es el inmenso problema con esta cadena: tiene un ambiente bien cuidado, una variedad muy agradable de cafés y una lista muy rica de cosas para comer. La gente que atiende puede llegar a parecer sobreactuada, pero tampoco es como que sea desagradable que te pregunten cómo estás y te deseen un buen día. Yo tengo dos o tres a los que suelo ir y siempre me quedo hablando un rato con los baristas, y es que el gran error que comete la gente es pensar que por trabajar en la cadena actúan con amabilidad y servicialidad fingida, cuando es todo lo contrario: debes ser amable y servicial para poder trabajar ahí. Los casos especiales existen en todas partes.

Dicho lo anterior, un Starbucks es un lugar que no falla para estudiar. Si viven en el centro, el local ubicado al lado de la Plaza de la Constitución es una buena opción: tiene una terraza en el segundo piso con sillones cómodos y, para estar en el centro, muy poco ruido. Si viven cerca de Providencia, probablemente Starbucks no sea la mejor opción pues la mayoría están en sitios bastante ruidosos, pero siempre pueden subir unas cuadritas para llegar a la casa matriz ubicada en Isidora Goyenechea con San Sebastián. La terraza es lo mejor, sobretodo los fines de semana cuando no anda ni un alma. Un Latte Vainilla y un quequito de naranja bastan para sacarse el esquivo 7.0. Si viven aun más cerca de la cordillera, siempre pueden pegarse el pique a San Carlos de Apoquindo con General Blanche o el local ubicado en el lado sur del Parque Araucano.

Por último, sin lugar a dudas podemos echar mano de los lugares de estudio por excelencia: las bibliotecas. La Biblioteca Nacional, además de ser un edificio realmente hermoso, tiene un secreto muy bien guardado: el café de su patio central, el que si bien no tiene sitio para fumadores, es realmente inspirador. Se siente como estar estudiando algo sumamente importante en algunos de los salones de Harvard o Cambridge, una imagen que definitivamente obliga a la neurona a trabajar horas extras.

Otra biblioteca maravillosa es la Biblioteca de Santiago. Ubicada en Matucana #150, sin duda ha sido una de las grandes sorpresas urbanísticas de los últimos años en la capital. Este edificio remodelado de 22 mil metros cuadrados está a la altura de los tiempos. Con su fachada moderna que emula a la perfección a la generación multimedia y su conectividad completa, es simplemente un templo de esparcimiento y estudio. Es imposible aburrirse entre sus estantes de lectura abierta o sus constantes exposiciones, así como imposible es no poder estudiar ya sea sentado en sus pasillos y salas o en su siempre ventoso patio frontal.

Se bien julio es esa época del año donde pensamos que nuestros padres nos instaron a estudiar sólo para hacernos la vida un poco más insoportable, no nos convencemos de haberles creído e incluso pensamos en cambiarnos a ingeniería en cerámica o probar con una banda de rock. Desgraciadamente no somos hermanos de Paris Hilton ni pertenecemos a la realeza del petróleo, así que no nos queda otra que sacar esos malditos ramos adelante. Por suerte podemos lograr estudiar y no morir en el intento. Elegir un buen lugar para ello les puede ayudar bastante así que prueben, quítense el miedo a salir por salir y aprendan a usar su entorno: la ciudad está llena de vacíos que podemos llenar y moldear en razón de nuestras necesidades. Si no las utilizan para algo bueno no pasará mucho hasta que se conviertan en espacios inservibles y definitivamente nadie quiere vivir en una ciudad inservible.

Foto: zaladquiel3 (cc)

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