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Renca no la lleva todavía

31 Enero 2012 – 01:08 | Sin comentarios

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Antología de estereotipos de ex novias más comunes (sólo para chicas)

Publicado por en 15 Octubre 2009 – 12:52Sin comentarios

Woody Allen, refiriéndose a la vida y al amor, narra el siguiente diálogo con un psiquiatra:

—Doctor, mi hermano se cree gallina.
—¿Por qué no lo interna?
—Porque necesito los huevos.

En lo que a relaciones amorosas respecta, llegué a la conclusión de que los hombres siempre esperan la hecatombe sentados en un sofá. Si bien nos es más fácil pensar que sus desaciertos, sus olvidos y sus omisiones son producto del desinterés, la realidad es que estamos equivocadas: la cosa es tan simple como que ellos depositan su atención en temáticas de amplio espectro social, tales como el fútbol, sus amigos o curvaturas fisonómicas varias; no son ni mejores ni peores, simplemente son así —salvo ciertas excepciones—. Lo nebuloso es que esta falta de acierto congénita termina por hacernos seguir los pasos de un mal camino, que creemos razonable, por un supuesto desafecto de ellos hacia nosotras: nos volvemos irritables, desconfiadas, lacónicas, resentidas y orgullosas; poco a poco acabamos cometiendo los mismos errores que sus ex novias. Si antes nos reíamos para nuestros adentros cuando ellos nos revelaban las sicosis de sus ex que, acumuladas, abultaron los motivos para terminar con su relación (y ante semejante confesión, nos preocupábamos de enmascarar nuestro deleite con un rostro de comprensión similar al de un Jesucristo de postal, en tanto pensábamos “pobre tipa, nunca seré como ella”), ¿por qué las desdichas de estas chicas otrora calamitosas nos hacen tanto sentido ahora?

Si a estas alturas eres capaz de ponerte en el lugar de la de antes, una criatura que, pese a ser en la mayoría de los casos menos curtida que tú, es tan mujer como cualquiera de nosotras —nótese que la etimología de la palabra “mujer” encuentra su sentido en la palabra “blanda”—, es porque al margen de tu benevolencia, algo anda mal, y este mal humano que algunos consideran nefasto se llama “comprensión”… ¿Quiénes son estas ex de las que tanta fábula oímos? ¿No es acaso certero proclamar que sufrimos por las mismas pequeñeces y que para la de mañana no seremos más que otra de las de antes; que nuestros roles se transmutan y que si hoy gritamos al cielo ser damitas, mañana seremos noveles payasas? Examinarlas a ellas es examinarnos a nosotras.

A continuación, una detallada antología de los estereotipos de ex novias más comunes:

La nada: No influye mayormente en el acontecer futuro de tu relación. Sin embargo, si le quitaste a su otrora novio bajo las particularidades del mecanismo patas negras mode-on, es de esperar que la cosa no vaya a durar mucho. En otras palabras, gracias a esta criatura descubrirás las implicaciones del doloroso teorema “hombre que se mete contigo mientras pololea con otra, te hará lo mismo en el futuro y con el doble de insensibilidad”. En lo que respecta a las cualidades que encarna esta chica, vale la pena mencionar que es linda, pero promedio; no viste colores ni muy fuertes ni muy apagados, ni muy ojerosa ni muy lozana, ni muy inteligente ni muy tonta, etcétera.

La amor eterno imposible: Es el first real love de la life de tu novio; la responsable de una añeja pasión cuya intensidad se medía en baldes de lágrimas —lágrimas que él no reconocería por una cuestión de orgullo y masculinidad chucknorriana—. Suele retomar el contacto con tu novio cuando éste, sumido en una intensa borrachera, la llama escondido en algún rincón de algún carrete desde su celular o viceversa. Después de esto él y ella retoman el contacto procurando mantenerse vinculados bajo el faro de la prudencia y una que otra gana loca reprimida: que el MSN, que el Facebook, que el Twitter, que las miradas perdidas al infinito en una escena estéticamente correcta, en el lugar geográficamente correcto (para ser más precisos, se trata de una emotiva dramatización cósmicamente paralela, en la que ambos ex, suponiendo que el otro le piensa en algún recóndito lugar de la galaxia, se empapan de una nostalgia gardeliana que colinda en la voluptuosidad del suicidio afectivo, a sabiendas de que sus parejas actuales no satisfacen realmente sus necesidades espirituales). Este tipo de criatura suele ser altamente peligrosa, puesto que la complementariedad existencial que denotaban se traduce —tarde o temprano— en un vivo, incomprensible y quizá perpetuo fervor sexual. En fin, afectos de esta índole son capaces de quebrar relaciones futuras con tan sólo mencionarlos.

Sexy MommaLa frágil y afable perra loca: Es muy ávida intelectualmente, no obstante, le es arduo controlar sus erráticas reacciones y pasa por incomprendida. No es ni lo uno ni lo otro: al cambiar como camaleón en un abrir y cerrar de ojos, termina siendo muchas cosas y nada a la vez. Suele inspirar un miedo etéreo, porque agudiza al máximo su visión y oído, de ahí que sus contemplaciones constantes infundan una desconfianza casi enfermiza. Como ha vivido tantas experiencias, encanta por la proyección de algún pasado loquillo que prefiere obviar. Es simplemente la más impredecible y por ello, afilada: un día podría gritar a los cuatro vientos lo mucho que extraña románticamente a tu novio y ya de noche podría arrepentirse y descubrir que no se trata de nada más que de una impulsiva fijación sexual.

La mosquita muerta mística: Se acerca a tu novio a través de charlas tipo Humanamente Hablando y, después de lograr cierto nivel de confianza y fluidez dentro de la conversación, arremete con alguna observación reveladora mística del tinte “soñé que tu novia actual mataba a un niñito en Etiopía”, “la presencia de tu novia actual es inquietante. Al margen, créeme que lo nuestro está superado. La cosa es que todo cuanto veo en ella me inspira oscuridad y maldad”, “soñé que tú te desvanecías en miles de gotitas de agua y, después de eso, de estrépito, se acerca tu novia actual y saca un paraguas”, etcétera. Para darnos una idea más gráfica de quién es y qué hace, es conveniente subdividirla en dos grupos:

  1. Estudiante de carrera humanista no rentable para El Sistema, acostumbrada a portar un discurso supuestamente hippie socialmente responsable, influida por nociones vagas del chamanismo y por ello, de lo paranormal.
  2. Estudiante de carrera humanista rentable para El Sistema, dispuesta a usar su carita de “yo no fui” para justificar cualquier arrebato en virtud de sus pobres habilidades sociales.

La convertida: De puberta “mala junta” potencialmente alcohólica a cristiana, de hétero a bisexual/lesbiana/héterocuriosa, de bruja celosa a santidad omnipotentemente comprensiva, de loquilla estándar a adicta a la cocaína: esas son las transformaciones radicales que caracterizan un A.D.T.M. (sigla correspondiente: “Antes de tu mino”) y un D.D.T.M. (sigla correspondiente: “Después de tu mino”). Todo en ella es dualidad: si antes era vomitiva y ahora adorable y, si además de ello tu novio se entera, da por hecho que él sentirá algo que desentraña mucho más que una mera y cristiana curiosidad: behave querida, behave. Ante la presencia de esta ex no te quedará otra más que recurrir al temido plan de emergencia del todo en uno: falsa y fingida comprensión, miraditas de cariño universal, comportamientos seductivos sacados de una película pornográfica, etcétera… Esperemos que al tropezártela no caigas en la neurosis, y es que de ello casi ninguna se salva porque con esta ex novia camaleón, cualquier chica perfeccionista termina por revolverse la cabeza.

Forever snob: Esta chica no tiene nada claro en su cabeza. El ravotril de emergencia le mutiló el sentido común, causándole arqueos corporales que tu novio asume como excéntricas técnicas de coquetería —en realidad estos arqueos no son más que principios de desvanecimientos producto del abuso de psicofármacos mezclados con sustancias loquillas varias—. Dice mucho y hace poco, cuenta con ello.

La suicida cobarde buena persona: Se viste de negro y evita ventilar su vida. No tiene Facebook, Fotolog, Twitter ni Last.fm; a duras penas rellena un blog lúgubremente deprimente con tonalidades rojas, grisáceas y negras. Nunca dio el todo en la relación, lo mismo hizo que él la quisiera enardecidamente cual niño que busca un afecto perdido insostenible; es la eterna beata de un vestido que le queda demasiado grande. Si tu novio supiese que ella le daba bola por una cuestión de egoístas ortopedias emocionales, de seguro no la compararía tanto contigo. De ayudarla a superar su trauma, hazlo tú personalmente procurando que él no se entere.

Ahora nos preguntamos, ¿para qué sirvió examinarlas? ¿Para qué sirve examinarnos como sus reflejos?… La yo, una mezcla fiel de más de uno de los estereotipos previamente mencionados, inició este artículo sumida en una rabia intermitente desencadenada por traspiés personales. La yo, a medida que escribía, descubrió que el cientifismo del que pretendía empañar esta antología le era absurdo, solipsista e infructífero. La yo, al borde de la incompetencia amorosa absoluta por cuestiones que se escapan de su voluntad, prefirió el humor. ¡La yo descubrió que las ex novias nunca fueron un problema! ¡La yo, apta y renovada, descubrió que es problemático considerar como problema a todo aquello que se nos va de las manos!

Si se trata de elaborar justificaciones, basta con estar provistos de una cabeza rápida. No estamos arriba de nadie. La moraleja es que a pesar de que ciertos pasados ajenos nos horaden la cabeza, siempre chocaremos con formas mucho más nobles creadas para suavizar la gravedad. Esa suavidad nos la entregará el camino. Hacernos valer y querer del modo que proyectamos es más que una ciencia. De igual modo deberíamos pensar las relaciones de pareja: ningún actor dentro de ellas representa por sí mismo una entidad apartada dispuesta a ser menoscabada. Lo que en el amor nos cuesta entender es que a pesar de nuestras diferencias, todos somos actores afines pero en tiempos distintos: la ex, tu ex, tu pareja, tú, y los(as) de un eventual mañana.

El hecho es que las ex no son una amenaza. El haberlas descrito teatralizadamente radica en una cuestión de humor. Mi ánimo que nada entiende —y que menos lo entiendo yo— así lo quiso. Y si alguien sabe de esto, ése es Woody Allen. En la vida y en el amor todos necesitamos los huevos; necesitamos adherirnos a eso que, si bien nos machaca el discernimiento, se no escapa de las manos. Y a decir verdad, esta antología de estereotipos de ex novias más comunes se suscribe a ello. Si nada sé del amor, si mi única arma es la comprensión, si es nulo el control que ejercemos, porque vivimos creyendo ser algo que no somos, entonces opto por el humor. Para sobrellevar el trajín cotidiano se requiere entremezclar la cordura y la fantasía, nada más. Algunos —algunos— estamos convencidos de que el amor, el humor, la locura y la sabiduría son ingredientes que van de la mano.

Fotos: Ibex1 (cc) y GasBombGirl (cc)

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