El Caso Bosman o el por qué de tanto extranjero en los equipos europeos
En el mundo del fútbol es común que se limite el número de extranjeros que un club puede inscribir para un campeonato y en algunas federaciones se limita además la cantidad de extranjeros que pueden estar a la vez en la cancha, como Chile que permite inscribir 7 extranjeros y alinear sólo a 5 de ellos. Sin embargo, en el fútbol europeo es común ver equipos como el Arsenal inglés o el Inter de Milán italiano que suelen alinear equipos sin ingleses e italianos, respectivamente… ¿Por qué en Europa esta regla parece no correr?
Primero, hay que aclarar que esta regla sí corre en Europa, pero de una manera distinta. Mientras en todo el resto del mundo un “jugador extranjero” es aquel que no es elegible para formar parte de la selección del país en el que su equipo juega, en Europa un “jugador extranjero” es aquel que no tiene la ciudadanía de la Comunidad Europea. Así, por ejemplo, jugadores alemanes pueden jugar en España y jugadores argentinos casados con griegas pueden jugar en Holanda, todos sin contar para el límite de extranjeros.
Esto no fue siempre así. En Europa, antes solían seguir la regla de 3+2: 3 en cancha más 2 en la banca. Algunos recordarán a Valdano declarando que Zamorano era el quinto extranjero del Real Madrid y que tendría pocas posibilidades de jugar ―aunque luego Zamorano se hizo un lugar en el equipo, fue el pichichi del torneo y el Madrid fue campeón―, ya que en esos tiempos, el danés Michael Laudrup contaba como extranjero, por ejemplo.
El cambio comenzó en el año 1995. El belga Jean-Marc Bosman rechazó la renovación de contrato que su club, el RFC Lieja de Bélgica, le ofreció y fue movido por esto a la lista de transferencias, no sin una millonaria cláusula de indemnización por el posible traspaso. El US Dunkerque francés arregló con Bosman pero se negó a pagar la millonaria indemnización, por lo que el RFC Lieja canceló la negociación.
Bosman demandó al RFC Lieja, a la Federación Belga de Fútbol y a la UEFA, porque consideró que las reglas de traspaso vigentes en la federación y en la UEFA le impidieron ser contratado por el US Dunkerque. La defensa de Bosman en tribunales se basó en la perfecta movilidad de personas y factores productivos entre países de la Comunidad Europea, acordada en el Tratado de Maastricht de 1992, y en la interpretación de algunos artículos de los Tratados de Roma de 1957. Así, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea declaró ilegales las indemnizaciones por traspaso y la asignación de “cupos de extranjeros” a jugadores ciudadanos de la Comunidad Europea.
Desde ese momento, las fronteras en el fútbol se hicieron cada vez menos notorias: los equipos comenzaron a llenarse de jugadores “comunitarios” y los que no lo eran buscaban en su árbol genealógico una manera de obtener la ciudadanía europea. Pero también nacieron escándalos, como en Argentina que se descubrió una mafia que otorgaba ciudadanía europea trucha a futbolistas para que emigraran más fácilmente a jugar a Europa.
Hoy en día la cosa se ha chacreado un poco. Los equipos más poderosos económicamente se hacen con los mejores jugadores de Europa y para los equipos menos poderosos seguirles el ritmo se hace cada vez más difícil. Por esa razón, la FIFA anunció que a partir del 2012 impondrá que los equipos deban alinear a un mínimo de 6 jugadores nacionales, a pesar de que la Unión Europea avisó que esa medida es ilegal en virtud de los tratados vigentes.
¿Volverán a cerrarse las fronteras para los futbolistas en Europa?
Fotografía: (cc) Flickr: FaceMePLS (link)
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