La jugada en que Thierry Henry acomoda el balón con la mano antes de dar el pase gol que le daba la clasificación a Francia a Sudáfrica 2010 es sin duda una de las polémicas futbolísticas más grandes de todos los tiempos. Numerosos textos han sido escritos al respecto buscando culpables y proponiendo soluciones para que no vuelva a ocurrir, pero ninguno parece enfocarse en la sociedad que refleja esta acción.
Corría el minuto 13 del primer tiempo suplementario en el partido entre Francia e Irlanda, que definiría uno de los últimos clasificados al Mundial de Sudáfrica 2010, cuando Henry habilita a Gallas para que este último convierta el gol de la clasificación. La polémica futbolística más grande del año se desató una vez que el árbitro valida el gol a pesar de que el astro del Barcelona controla el balón con su mano izquierda antes de habilitar a su compañero ―ver video―, puesto que estaba tapado por la masa de jugadores y no pudo advertir la acción ilícita del francés.
Henry declaró “Hay mano, pero no soy el árbitro”, lo que deja entrever que él como jugador está para aprovechar las situaciones que se presentan y que es deber del árbitro ponerle freno a las acciones ilícitas. El francés tuvo la posibilidad de hacerle ver al árbitro el error que estaba cometiendo pero prefirió callar y permitir a su selección clasificar de la mano de una trampa.
En base a ese argumento, si encuentro una puerta abierta en una casa y no hay carabineros mirando, entro y me llevo la tele. Existe la posibilidad de entregarme a la policía, pero prefiero callar y disfrutar de mi televisor nuevo. Si bien la sociedad hoy es egoísta ―y según Adam Smith, en “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, es ese egoísmo el que la hace funcionar bien―, me preocupa ver una sociedad en que las reglas se manejan a conveniencia: existen sólo si hay un ente vigilante para aplicar castigos, y si no hay nadie mirando, las reglas desaparecen. Aunque el contexto afecte la jugada ―Henry tuvo una fracción de segundo para tomar la decisión de meter la mano o dejar el balón correr―, no deja de ser un ilícito, y a pesar de que tuvo la opción de confesar, no la tomó.
Al menos, la estrella de “Les Bleus” no tardó en reconocer la mano y pedir disculpas, a diferencia de Maradona que tardó más de 20 años en hacerlo. Además, el francés manifestó su intención de repetir el partido, a pesar de ser una solución impracticable, lo que por lo menos lo muestra arrepentido de aquella jugada.
¿Estamos viviendo en una sociedad que respeta las reglas sólo cuando existe la posibilidad de ser castigados? ¿Es esta polémica jugada un signo del camino que estamos siguiendo como sociedad?
Fotografía: (cc) Flickr: Sketchees
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Creo que la sociedad nunca ha sido distinta, no me sorprende. Lo que sí me llamó la atención fue que pasa en el mundo entero, yo pensé que éramos los reyes de la sinvergüenzura.
A propósito, un par de imágenes LOL:
* Try us at Rugby Henry…You Maggot.
* Hands. Some people just don’t deserve them.
wahahaha, senda novedá, el mundo siempre va querer saltarse las reglas en pos del beneficio propio..
Sí, es cierto. Siempre querrá hacerlo, pero por alguna razón no lo hace (o no siempre). Esa línea es la que no me gustaría cruzar…
asi es siempre las personas en general querran saltarse las reglas o hacer trampas para su propio beneficio…pero en este caso todo se da vuelta tarde o temprano..puedes hacer todas las trampas que quieras para tu beneficio pero tarde o temprano lo pagaras …
Fue maravilloso como lo pifiaron el fin de semana, en todo caso.
Así, cuándo vamos a cambiar la mentalidad: Presidente de la FIFA respalda a Henry y su polémica mano.