Cuando supe que J.K. Rowling —la autora de la saga Harry Potter— se desempeña como embajadora de la Asociación de Padres Solteros y, como si fuera poco, que se comprometió a donar US$1 millón a dicha causa, entendí que la bondad existe. Cuando supe que la malograda reforma agraria en Chile fue propiciada por la Alianza para el progreso, entendí que la bondad existe. Cuando un desconocido me agredió sexualmente en la fiesta de la prima de mi ex novio y ella sabiamente le dijo a él: “Hazte cargo”, entendí que la bondad existe.
Cuando supe que la empresa de preuniversitarios Cepech S.A. tiene por costumbre despedir anualmente a todos los profesores que allí trabajan, pocos meses antes de terminar el año —una medida adoptada para abaratar costos y evitar gastos tributarios en época estival, que obliga a los profesores a trabajar en oficios mágicos durante el verano en tanto no imponen a las AFP—, entendí que la bondad existe. Cuando supe que todas las bebidas de fantasía de The Coca-Cola Company contribuyen a la hidratación porque el eslogan reza: “Hidratarse hace bien”, entendí que la bondad existe. Cuando leí el titular: “Los che se muerden las uñas porque Chilito tiene a Bielsa”, entendí que la bondad existe: Cómo no, ¡Qué bondad más dulce y desentendida es esa de contribuir a la tan expandida xenofobia que impera en Chile!
Cuando supe que el plantel actual de la Escuela de Las Américas se ríe públicamente de las obras que sus malparidos alumnos de antaño efectuaron en toda Latinoamérica, entendí que la bondad existe. Cuando supe que la marihuana se deslegalizó por intereses económicos de la industria textil norteamericana, entendí que la bondad existe. ¡Y esto de ser mujer! Cuando supe que si soy fea soy tonta, que si soy linda soy puta, que si soy inteligente soy rara, que si soy observadora soy de desconfiar; entendí que la bondad existe. Cuando supe que existe un programa de TV en el que exhiben la irrisoria vida de personas que someten a sus mascotas a cirugías de U$5000 (frenillos rosados para perros con la dentadura chueca, abdominoplastías para bulldogs viejos, implantes de pestañas, etc), entendí que la bondad existe.
¡Bondad: las pelotas mentales que tuvimos que forjarnos para digerir tanta mierda y seguir respirando fragancias florales Glade! ¡Bondad al carajo y la infame percepción estética que nos adormece con colores vibrantes y palabras necias! ¡Bondad de los desgraciados que nos maravillamos escuchando música indie con influencias étnicas balcánicas, encerrados en nuestras habitaciones creyendo que nuestras lágrimas lastimeras de cubículo bastarán para redimir los males de esta jungla! ¡Bondad de los que, sabiendo que cuidar su metro cuadrado es insuficiente frente a los estragos que producen las anomias sociales, siguen haciéndolo hasta convertirse en unos individualistas empedernidos, individualistas que a pesar de las heridas de guerra nunca aprenderán la lección! ¡Bondad de los que creen que la política se reduce a la política partidista! ¡Bondad de los diputados que reciben un sueldo despampanante y que, cínicamente, en época de elecciones, gastan una ínfima parte de sus ingresos en campañas publicitarias, campañas que por parte baja ascienden al valor de ocho viviendas sociales!
Por el amor de Dios y Satanás juntos y revueltos —a lo que un protestante me respondería: “Ni Dios lo quiera”, y a lo que un satanista me respondería: “Ni Satán lo quiera”— pido una pausa. Estas filosofías de vida tóxicas terminan por emborrachar a cualquiera. Tanto la delicadeza de discernimiento como su ausencia pueden transformarse en encrucijadas peligrosas. Ya no sirve de nada la soledad: los más cautelosos se quedaron solos disfrutando su tan anhelada independencia mental y los más pusilánimes prefirieron simplemente cambiar de canal. Esta es cosa seria. Llamado de última hora: no sigamos erigiendo imperios de arena por odio a la humanidad. La burla, el inconformismo, el resentimiento, la decepción y el descontento se basan en lo mismo: odio a nuestra condición. El sentido común se renueva a toda hora; es como una prenda o una moda, no así el buen sentido. Necesitamos convencer a todos, uno por uno, de la importancia de este buen sentido: voluntarismo, cooperación, comprensión, concientización, transparencia y conocimiento. Toda opinión orientada al progreso comunitario es importante: vengan y escriban; los queremos. Este es el espacio y esto sí que es amor.
Blogs morbosamente autorreferentes y gente que quiere darse a conocer a toda costa: el tren ya pasó porque nunca miraron alrededor; nunca se dieron cuenta de que el ansiado tren nos incluía a todos. No más tribuna al rockstar, no más tribuna al popstar: los egos son inservibles. No más vitrinas personales ¡Vitrina para todos! Juntos somos indisolubles.
Foto: law_keven (cc)
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Bien, Rou. ¡Ahora hasta los mismísimos Ché y José Antonio Primo de Rivera querrían unírsenos!
maravilloso . Rou, dame un hijo
¡¡Es como William Wallace!!
Off Topic: Qué gracioso que el FlaiTutorial sea artículo relacionado a éste xD.
Una de las etiquetas del FlaiTutorial es “Sociedad”. En la medida de que hayan más artículos, estos serán cada vez más similares
Ambos son teshtos con crítica social shúper wá y la weá
y lo releí para que no quedar de polla, poh, Y KI PÁ ?
Releer pa’ no quedar de pollo es de pollos.