Crecimiento y redistribución

Crecimiento y redistribución

El debate sobre crecimiento económico y redistribución de los ingresos, y sus implicancias sobre la pobreza, traspasa las barreras de la economía y se ha situado también como un debate político y social. Los invito a conocer estas dos posiciones y luego a conversar sobre cuál es más adecuada y para quién.

¿Qué es el crecimiento económico?

Antes de hablar de las razones por las que hay que crecer, primero definiremos lo que es el crecimiento económico.

El crecimiento económico es el aumento de la renta o valor de bienes y servicios finales producidos por una economía (generalmente un país o una región) en un determinado período de tiempo.

Fuente: Wikipedia: Crecimiento Económico

Se suele utilizar el PIB Real ―el valor de bienes y servicios producidos por un país, a precios de un año fijo, para eliminar el efecto de la inflación― como una medida de bienestar del país, y por lo tanto, se considera el crecimiento económico ―medido como aumento porcentual del PIB Real, indicador que en Chile se conoce como “Imacec”― como un aumento en el bienestar, ya que se asume que “mientras más grande la torta, más comen todos”.

¿Qué es la redistribución de los ingresos?

Previo a debatir sobre si hay que redistribuir o no, definiremos la distribución secndaria de la renta o redistribución de los ingresos.

Proceso de distribución por el que la renta generada por el proceso productivo se altera permitiendo a algunos agentes un nivel de consumo mayor o menor que el que les corresponde en función de su aportación. A esta modificación en la distribución de la renta responden, por ejemplo, las pensiones y subsidios de desempleo.

Fuente: Enciclopedia de economía: Distribución secundaria de la renta

La distribución de los ingresos en el sistema económico actual no intenta ser éticamente equitativa. Por lo tanto, se hace necesaria la intervención de un tercero para tomar parte de los ingresos de los más beneficiados y entregárselos a los más perjudicados. Esto es lo que hace el gobierno, que recauda dinero mediante impuestos, que a veces son progresivos y gravan más a quien más gana, y lo redistribuye entre los más pobres mediante programas de ayuda social.

Crecimiento versus redistribución

Los detractores del crecimiento del PIB per cápita como medida de aumento del bienestar alegan que el razonamiento de “mientras más grande la torta, más comen todos” pasa por alto las posibles desigualdades en el reparto de la torta a nivel individual. Este pensamiento se sustenta sobre el supuesto que dice que cuando un país crece económicamente, son los más ricos los que se llevan el diferencial, aumentando la brecha con los más pobres. Por su parte, los contrarios a la redistribución del ingreso señalan que los impuestos progresivos desincentivan al esfuerzo. Esto se basa en el supuesto de que mientras más se trabaja, mayores impuestos habrá que pagar, lo que se entiende como un castigo al esfuerzo.

Se suele señalar que es necesario optar entre crecimiento económico ―agrandar la torta― y mejor distribución de la riqueza ―repartir mejor la torta―, y que no se pueden elegir ambas a la vez.

El debate sobre elegir entre redistribución y crecimiento se suele asociar con el debate económico entre izquierda y derecha. Por ejemplo, en Chile hemos visto que estos dos extremos son representados por los dos candidatos presidenciales que avanzaron a segunda vuelta, aunque a un nivel moderado, ya que ninguno renuncia a la opción opuesta. Sebastián Piñera pone énfasis en su plan de gobierno en detener el crecimiento desmesurado del Estado y se enfoca en generar crecimiento económico mediante la agilización del estado y el apoyo al emprendimiento, aunque sin dejar de redistribuir una parte de la recaudación del Estado. Eduardo Frei, en su programa de gobierno, mediante su frase “Necesitamos más y no menos Estado” da prioridad al aumento de volumen del Estado recaudador de impuestos y redistribuidor de riquezas desde los más ricos hacia los más pobres, extendiendo la red de protección social iniciada por Bachelet, aunque sin apartar la vista del crecimiento económico, al cual no renuncia.

¿Qué dice la evidencia empírica?

Un interesante estudio realizado por Aart Kraay para el World Bank en 2004 titulado “When Growth Is Pro-poor? Evidence from a Panel of Countries” contrapone tres razones que explicarían el retroceso de la pobreza:

  • Una alta tasa de crecimiento del ingreso promedio.
  • Una alta sensibilidad de la pobreza al crecimiento del ingreso promedio.
  • Un patrón de crecimiento del ingreso relativo reductor de pobreza.

Podemos ver que la primera razón corresponde al “agrandar la torta” y la tercera corresponde a “repartir mejor la torta”. La segunda razón habla de la estructura de la pobreza; cómo cambia la pobreza frente a aumentos del ingreso promedio.

El estudio de Kraay concluye, primero, que la segunda razón es empíricamente irrelevante para explicar cambios en la pobreza. Luego, el “agrandar la torta” y el “repartirla mejor” explican casi completamente los cambios en la pobreza. Sin embargo, Kraay muestra que el crecimiento económico explica el 70% de la varianza en la pobreza en todos los plazos y el 97% de la varianza en plazos largos ―mientras que la redistribución sólo explica el 30% restante en todos los plazos y el 3% en plazos largos―, por lo que sugiere que las políticas e instituciones que promueven crecimiento económico deberían ser centrales en la agenda para superar la pobreza.

Conclusión

Kraay muestra que el Crecimiento económico, sobre todo a largo plazo, es vital para conseguir la superación de la pobreza. Para Kraay, la redistribución de los ingresos tiene limitado aporte a esta meta, más aún cuando tratamos con plazos largos.

El estudio de Kraay no es el único estudio respecto a este tema, y es probable que existan otros con conclusiones opuestas. Además, la pobreza no es un asunto puramente económico: es un asunto social, educacional, etcétera. Por lo tanto, este artículo no pretende cerrar este debate con una verdad empírica, sino que por el contrario, la idea es abrir este debate para que con nuevos argumentos podamos sacar nuestras propias conclusiones.

Así, la puerta y los comentarios están abiertos.

Fotografía: (cc) Flickr: Jeff Belmonte

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Acerca del autor

Gonzalo Pardo Campos es estudiante de Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile. Un fanático del fútbol y de la U que probablemente escribirá de Economía y Negocios, aunque intentará siempre postear algo de fútbol o irse en la volá chistosa. También puede leerlo en su blog ElReyDelDominó.com y en Twitter seguir a @gpardoca.