La Mano Invisible tras el terremoto
En cualquier curso introductorio de Economía, te enseñan sobre la famosa Mano Invisible de Adam Smith, esa mano que regula la economía al encontrar el equilibrio entre los intereses de consumidores y vendedores.
“El hombre tiene casi siempre necesidad de la ayuda de sus semejantes, pero la esperaría en vano sólo fiado en su benevolencia. No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de lo que esperamos nuestra comida, sino de la consideración de su propio interés.”
—Investigaciones sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones, Adam Smith (1776)
La teoría de la Mano Invisible sugiere que la oferta y la demanda se regulan vía precio. En términos generales, la escasez se evita mediante el alza de precios y la sobreoferta se regula mediante la caída de precios, todo esto gracias al interés personal de las personas que compran y venden.
Luego del terremoto en Concepción, muchos comerciantes han subido sus precios debido a la histeria colectiva y a que los problemas de distribución han provocado desabastecimiento en algunas zonas del país. Es la famosa Mano Invisible en acción.
¿Dónde está el problema? Este mecanismo asume como iguales a todos los consumidores, ya que a todos se les cobra el mismo precio, pero los asume como iguales en una variable en la que no lo somos. Claro es que las personas somos bastante homogéneas en cuanto a necesidades básicas, pero no en poder adquisitivo. El alza de precios discrimina a las personas que tienen un poder adquisitivo más bajo, dejándolos sin la posibilidad de comprar los víveres necesarios para su subsistencia y la de su grupo familiar. La Mano Invisible no es tan justa como parece.
¿Qué hubiera sido mejor? Muchos comerciantes entendieron que esta no era la oportunidad de hacerse millonarios marginando más que de costumbre, a costa de la necesidad de las personas. No fueron egoístas como los comerciantes que Smith describía, y en el período de mayor necesidad aplicaron un sistema más justo: Limitaron la cuota de productos que podía comprar cada consumidor, sin subir los precios. Así evitaron la escasez y a la vez mantuvieron al alcance del bolsillo común los productos necesarios para sobrevivir.
La Mano Invisible no es perfecta. La economía no es capaz de regularse sola, y eso lo hemos visto en innumerables ocasiones.
Fotografía: (cc) Flickr: Eneas
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