Esas cosas que no debes hacer en la micro
No, no es cosa de llegar y subirse a la micro: el trayecto dentro de este medio de transporte tiene sus propias reglas. Si bien este protocolo es quebrado a veces, no pasa desapercibido por nadie y produce desagrado en más de alguno. He aquí una breve lista de aquellas cosas que usted debería evitar arriba de un bus.
Maquillarse
No es placentero sentarse en la mañana con alguien que se acicala. Esa peripecia que tienen ciertas mujeres para encresparse las pestañas con una cuchara, echarse el delineador Jordana o Paidi en los ojos y después bañarse en Pachulí no es para nada agradable de mirar, oler o sentir. Menos aún si la muchacha en cuestión decide sacar la pinza y sacarse el bigotito regalón o la ceja que le sobró. Dejen en la casa aquellas actividades, llega a ser hasta poco higiénico.
Tirarse flatulencias en la micro llena
OK, no hay ningún problema en que su sistema digestivo funcione durante el trayecto a su destino, pero no es necesario que toda la micro muera de asfixia porque se le ocurrió tirarse un “pun”. El control de esfínter se logra a los dos años: aguántese un par de cuadras y sea libre en la calle, no en un espacio reducido.
Ir al fondo cuando la micro está llena de barristas
Craso error. Usualmente para los partidos, el fondo de la micro se llena de hinchas gritones, ebrios y hasta un poco volados, lo que podría resultar un poco desagradable de estar ahí —sin mencionar el riesgo enorme de ser asaltado—. Hágale caso al desaparecido Don Graf y quédese cerca del micrero para estas instancias, después de que pase el estadio podrá sentarse al fondo.
No darle el asiento a una vieja
Este pequeño detallito puede traer consecuencias bastantes nefastas. Se nos acerca una señora de edad avanzada —la suficiente como para estar con hartos kilos de más y una movilidad casi nula, pero con las canas bien tapaditas— a pedirnos el asiento y nosotros nos hacemos los tontos, bien mirando para el lado o simplemente diciendo que no. Resultado: la señora comenzará a transmitir vía satélite y a quién quiera oírla lo mal educados que son los jóvenes, el poco tino que tienen con las mujeres trabajadoras y hasta a pelearse con los individuos que tenga más próximos, pues para ella el asiento es un DERESHO, independiente si tú te hayas quebrado un hueso, hayas tenido un mal día o estés cansado.
Tocar el timbre y no bajarse en el paradero
Esto producirá la furia del operador de la máquina y seguramente te dejará varias cuadras más allá por haberlo hecho parar. En las micros amarillas esto era peor, pues el micrero usualmente echaba carreras con sus compañeros de recorrido y una parada podía significar una dolorosa pérdida.
Poner el reggaetón a todo volumen
No falta el invitado de piedra en cada micro que saca su celular —un Nokia 3200 o similar— y pone a todo lo que da su aparatito con canciones tan pegajosas como las de Daddy Yankee, Yowell y Randy y demases. Amigo flaite, por favor, si estás leyendo esto ponte los audífonos, no todos queremos escuchar tu música.
Acercar cualquier tarjeta al validador y gritar ¡bip!
El colmo de lo flaite y poco glamoroso. Será muy “vío” de hacer, pero al fin y al cabo está evadiendo un pago, lo que si es descubierto puede llegar a transformarse en una multa muy, muy alta.
Pararse al lado del que está contando chistes
Una pésima idea si uno anda de mal humor. El humorista de turno siempre querrá hacer reír a la micro con los personajes que están arriba, por lo que usted será el más probable objeto de burlas y chistes durante el rato que dure la presentación. Quédese lo más lejos del susodicho y logrará pasar lo más piola posible.
Puntear a las escolares
Los jumpers y uniformes siempre han sido objeto de adoración por parte de la población masculina, pero si usted se acerca mucho a una chiquilla el “rayado de pintura” puede terminar de lo más mal: los gritos de “degenerado”, “viejo pedófilo” y “caliente de mierda” harán eco en todo el bus, lo que llamará la atención de toda la micro y podrá generar una posible minilapidación con lo que se tenga a mano.
Foto: Milcai (cc)
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