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Renca no la lleva todavía

31 Enero 2012 – 01:08 | Sin comentarios

En noviembre de 2010, un gigantesco letrero hizo visible a la comuna en el mapa de Santiago. El eslogan “Renca la lleva” debía marcar el inicio de una serie de proyectos recreativos y ambientales, pero …

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Redada fail en La Florida: Santiago no es San Andreas

Publicado por en 21 Mayo 2010 – 13:22Sin comentarios

Redada fail en La Florida: Santiago no es San Andreas

Mi familia y yo —obviamente— pertenecemos a esa “Clase Media” a la que hacen referencia todos los discursos políticos post-dictadura, pero que no recibe subsidios como el famoso “Bono Marzo”. Vivimos en una casa normal, en una comuna por donde pasa la línea azul del metro. Esta sería una típica, breve (y vaga) descripción sobre el lugar donde se suele instalar el tercer quintil, de no ser por un detalle: frente a la villa hay un terreno que solía ser un peladero cuando yo aún no controlaba esfínter y ahora es un campamento o población callampa. Sin embargo ni se parece a esos que mostraban en “Hola Andrea”. Cuentan con calles pavimentadas, agua potable, luz, casas de material sólido, etc. Viven bien, y por lo mismo hasta mi mamá suele hablar sobre las señoras gordas que salen de su ghetto a comprar kilos y kilos de verdura en la feria. “Venden droga estos huevones”, comenta cuando llega a la casa con una bolsa de manzanas y una lechuga bajo el brazo.

El mismo prejuicio y tal vez uno que otro soplón por ahí motivó el otro día a PDI a coordinar un operativo en el marco de un montón de redadas a nivel nacional, imagino yo, para terminar con la fiesta de la delincuencia y mostrarle a la población de que el nuevo gobierno está súper preocupado por la seguridad ciudadana y esas cosas. Justo ese sábado tipín 10 pm estaba en mi pieza (ubicada en el 3er piso) leyendo algo que no recuerdo, por lo que pude ver en vivo y en directo todo el procedimiento. Comenzó con un helicóptero (si, señores, como en las películas: con el foco ultrapotente apuntando a una pobla a oscuras) metiendo mucha bulla, al que después le hicieron compañía unos 5 furgones, varias camionetas, autos y cuanto vehículo se puedan imaginar con sus respectivas balizas azules. Se escuchaban gritos de gente al interior del campamento, niños llorando y montones de portazos. En definitiva, un escándalo de proporciones que lógicamente hizo salir de sus casas a mis vecinos como quien se sienta con sus cabritas en la tercera fila del cine a ver Terminator.

Al día siguiente, y dada la magnitud del hecho, con mi vieja esperábamos ver en la tele la caída de un cartel o algo así, bien dramático. Nada de eso. En Mega y CHV se dijo que hubo diez detenidos y que se encontraron dos armas de fuego, además de pasta base y marihuana y claro, se destacó el éxito de la operación. De más.

Santiago es una ciudad grande, con los vicios que todas las capitales latinoamericanas tienen: contaminación, sistemas de transporte como la callampa (bueno, hay excepciones) y delincuencia. No obstante, a la política y los medios les encanta agrandar las cosas cada vez que les conviene y si para ello hay que homologar las calles de Santiago a las que podemos ver jugando “GTA – San Andreas”, que así sea. Me permito este desliz ñoño sólo para ejemplificar la ridiculez del asunto: en el juego basta que el jugador —quien maneja a un flaite al estilo bronx, con un arsenal que ya se lo quisiera una organización terrorista— pulse un par de botones, es decir, robe un auto o “mate” a un par de personas, para que ya lo esté persiguiendo la policía, S.W.A.T., FBI, helicópteros e incluso tanques. Estas exageraciones son incluso graciosas porque claro, ocurren dentro de un videojuego. Pero cuando la calma se ve interrumpida por todo este despliegue que ya describí, que seguramente costó varios palos a la institución y que tú o tus padres auspician gentilmente, la situación pierde todo el encanto.

El campamento está ahí hace muchos años. Si bien al principio hubo problemas por culpa de que efectivamente ahí vivía gente brígida, la cosa ha cambiado. No es que todas las noches uno pueda ver en la esquina a tipos vendiendo la merca, o que entren a nuestras casas y queramos construir una muralla como sí lo hacen en Cerro 18 para separar a la paja del trigo. Creo que nos hemos acostumbrado mutuamente a convivir, compartir los espacios. Que la nueva administración y la crónica roja quiera devolver la sensación de inseguridad a quienes vivimos aquí y a todo lugar donde hayan ido a hacer otra redada fail no es cualquier cosa. Todo lo contrario, hay que estar bien atentos a estas señales, porque personalmente no estoy ni ahí con que mi mamá vuelva a echarle doble llave a la reja y la puerta, ni que vuelva a dormir por turnos, como en los viejos tiempos.