Destacados »

Renca no la lleva todavía

31 Enero 2012 – 01:08 | Sin comentarios

En noviembre de 2010, un gigantesco letrero hizo visible a la comuna en el mapa de Santiago. El eslogan “Renca la lleva” debía marcar el inicio de una serie de proyectos recreativos y ambientales, pero …

Lee la historia completa »
Editorial

La opinión institucional de nuestra revista acerca de lo que le pasa al mundo y a nosotros.

Columnas

La tribuna constante de los miembros de nuestro equipo, sus opiniones e historias personales.

Reporteo y reportajes

Lo mejor de DILO.cl para ti. Te informamos desde el lugar de los hechos con las mejores fuentes.

Tendencias

Las cosas que marcan la pauta en cuanto a moda, tecnología y arte, nosotros te las mostramos.

Entrevistas

Nos movemos y buscamos a los personajes que tienen algo que decir. Aquí los puedes conocer.

Inicio » Reporteo y reportajes

Una vuelta en ambulancia: dos al hilo y sin parar

Publicado por en 13 Mayo 2010 – 18:16Sin comentarios

Una vuelta en ambulancia: dos al hilo y sin parar

Los turnos del personal del SAMU, el servicio público de ambulancias de Santiago, son largos e intensos. Cubrir la Región Metropolitana requiere un gran esfuerzo, por lo que los médicos y paramédicos trabajan literalmente “de sol a sol”. Acompañarlos, aunque sea por un momento, da cuenta de esta realidad: una salida, dos emergencias. No dan tregua.

Las tardes en la Posta Central son tan ajetreadas como cualquier otra hora del día. Mientras muchos trabajadores se dirigen a su hogar, Raúl y Carlos aún cumplen su turno de 24 horas, que terminará a las 8 de la mañana. Ambos reciben instrucciones en la central del Sistema de Atención Médica de Urgencia (SAMU). Clave 309: se reportó a una persona herida en Moneda #1816 y debe ser atendida con prontitud.

Son las 5 de la tarde. Chofer y paramédico suben al móvil que tienen asignado y se dirigen al lugar del accidente. Pasan por Portugal, Alameda y Tucapel Jiménez, para llegar finalmente a Moneda. En el lugar, Carlos y Raúl notan que Ambulancias Santiago ya se encuentra atendiendo a la víctima, una mujer que se desmayó en un restaurante y se golpeó al caer. Sin mucho que hacer, se remiten a confirmar que se encuentre bien atendida.

En la marcha surge otra llamada. Clave 101: una persona sufrió un ataque en Merced con Vicuña Mackenna. La pareja toma ahora Almirante Barroso, Agustinas y Mac Iver antes de llegar a Merced, donde un carabinero corta momentáneamente el tránsito para que puedan acceder al lugar en sentido contrario. Una mujer joven está desmayada en el paradero de Transantiago; hay olor a alcohol y es fácil distinguir el vómito a su lado.

Luego de instalar a la víctima en la camilla —y otorgar información crítica al carabinero—, los dos hombres la suben rápidamente al vehículo y se dirigen con ella hacia la Posta Central. Carlos conduce mientras Raúl atiende a la mujer en la cabina de la ambulancia, donde ya recuperó el conocimiento. Ahí el paramédico se entera de su nombre, edad y un poco de su vida. Son las 17:27.

—¿Tomó mucho trago?
—Cuatro vasos.
—¿Vino? ¿Cerveza?
—Cerveza, es que no estoy acostumbrada a beber alcohol.
—¿Dónde vive?
—No lo voy a decir.
—La vamos a declarar “NN” en vía pública.

Después de unos minutos de silencio, la mujer estalla en llanto:

—¡Estoy casada con un hombre que me cagó con 30 millones de pesos!
—¿Cómo se llama usted? ¿Qué edad tiene? —interrumpe Raúl.
—Andrea Pérez, 33.
—¿No tiene carnet?
—No tengo, invente.
—No puedo inventar, soy empleado público.

A las 17:37 la ambulancia llega a la Posta Central. Tres minutos después, Denisse ya se encuentra en Recepción de Pacientes esperando su turno. Raúl y Carlos no pueden dejarla hasta que haya sido atendida por los médicos del recinto.

Al ingresar con la mujer a los pasillos de la posta, Carlos toma su brazo y lo mete dentro de la camilla para evitar que se golpee. Ella reclama entonces un apretón y comienza a gritar: “¡Me pellizcó, Raúl! ¿No lo viste? ¡Degenerado! ¡Viejo de mierda! ¡Díganme cómo se llama para denunciarlo!”. Carlos se retira molesto y Raúl no puede calmarla, así que decide mejor apartarse de su vista para evitar agresiones o mayores problemas.

“Así son las cosas acá. A veces la gente se pone violenta con uno. Nos gritan al llegar a los lugares si nos demoramos o son simplemente personas mayores, muy nerviosas”, cuenta Raúl.

Carlos espera a su compañero afuera del pabellón, mejor no arriesgarse. Aún no llegan a la mitad de su turno y como de costumbre, esperan muchas otras llamadas. Así es la vida en el SAMU, el servicio público de ambulancias de Santiago: de sol a sol.