¿Podemos tolerar el Neonazismo?
Un amigo me dijo este cuasi trabalenguas una vez (quizás citando a alguien, no lo sé) que la tolerancia es imposible porque los tolerantes no toleran a los intolerantes. Y es cierto: podemos ser los tipos más liberales y modernillos del mundo pero en algún punto algo nos saca los choros del canasto. Esto me vino a raíz de algo que vi en Emol el día Sábado 12 en dónde se informaba que la agrupación Patria Nueva Sociedad (PNS) tenía reunida las firmas para establecerse como partido político y pensaban hacerlo en Septiembre de este año. Si son perspicaces notaran que el nombre es bastante delator: estamos frente a una agrupación supuestamente neonazi. Sí, griten y lloren que se vienen Hitler resucitado.
Como dice en el link de Emol el PNS fue investigado por la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) que declaró que no se trataba de un movimiento anticonstitucional. Para entrar en contexto nuestra Constitución dice:
Capítulo III, Artículo 19, Nº15. Extracto.
Son inconstitucionales los partidos, movimientos u otras formas de organización cuyos objetivos, actos o conductas no respeten los principios básicos del régimen democrático y constitucional, procuren el establecimiento de un sistema totalitario, como asimismo aquellos que hagan uso de la violencia, la propugnen o inciten a ella como método de acción política. Corresponderá al Tribunal Constitucional declarar esta inconstitucionalidad.
A la vista de esto cualquier movimiento que siga la actividad nazista podría ser declarado anticonstitucional y obviamente nadie va a permitir que se establezcan como partido político. Entonces ¿por qué la ANI declaró que no se trataba de una agrupación anticonstitucional? Si bien el informe —que redactó Viera-Gallo cuando era ministro— declara que “la cantidad de adherentes que apoyan el grupo es inocua”, las mismas bases del partido no apoyan el levantamiento armado y tampoco la superioridad de raza. Además de que apoyan la democracia real. Incluso tienen 111 Conceptos que son bastante interesantes de leer. Buscando por la web encontré un comentario de su líder —Alexis López Tapia— en El Repuertero en dónde dice básicamente que no se trata de un movimiento que apoye el nazismo ni el neonazismo. Además dice que su señora es Mapuche y 3 directores del movimiento también lo son.
Si bien todo esto es bastante freak y al parecer se trata de un movimiento nacionalista como cualquier otro porque en el fondo no difiere mucho de lo que es nuestra fauna política: defiende la vida y los temas valóricos de la misma forma que la UDI, son igual de radicales que las políticas económicas que aplicaría un estado comunista y aman mucho a Dios como un militante de la DC. Pero ¿son estas cosas suficientes para poder aceptar un movimiento de este tipo? La cosa es complicada. Si no son anticonstitucionales pueden establecerse sin problemas, pero podemos pensar que siempre es mejor prevenir que lamentar. Aunque esto es totalmente sesgado porque los grupos ultraderechistas piensan lo mismo de los comunistas.
En el fondo: ¿podemos permitirnos tener un abanico tan amplio que incluya incluso a corrientes como el neonazismo o tenemos la facultad de limitar el libre pensamiento y la libertad de expresión con la “protección” como bandera? Aborrezco el nazismo, pero también aborrezco las policías del pensamiento y por ello tengo los cables cruzados por culpa de lo contradictorio que me resulta cada opción.
Imagen: KOMUnews (CC)
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