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El porqué no al voto voluntario

Publicado por en 8 Julio 2010 – 23:53Sin comentarios

El porqué no al voto voluntario

Hace un par de semanas el Presidente Piñera dio a conocer un paquete de reformas políticas que iba a promover su gobierno para el perfeccionamiento de la democracia. Entre ellas se encontraba la idea de implementar la inscripción automática y el voto voluntario. En nuestro país hace algunos años viene siendo debatida la idea de implementar este sistema, pero cada vez que el proyecto de ley es presentado en el congreso éste es rechazado.

Primeramente, ahora no será necesario ir a bancarse las dos horas de fila en el Registro Electoral raspando la fecha límite –como lo hacen casi todos los chilenos– pues la inscripción será automática. Esto consiste en que apenas uno cumpla 18 años ya está habilitado para ir a votar, no hay que firmar ningún papel ni nada, todo –como dice su nombre– automático. Lo otro que provoca esta reforma es que ahora el que lo desee va a poder ir a votar. Nadie lo va a obligar, por lo tanto si usted carreteó el sábado y el domingo que se vota no se quiere levantar, no va a tener problemas: ahora los pacos no llegarán a su casa a molestarle.

El fin de estas reformas es ampliar el padrón electoral –las personas que votan– ya que cada vez este se hacía más longevo y a la vez más pequeño. Hace años que salen más personas de las que entran a los registros electorales, eso a pesar de que la única forma de poder salir del registro es muriéndose.

Pero, ¿está Chile preparado para esta reforma?

Yo pienso que no. Nuestro país no tiene la suficiente cultura cívica para promover el voto voluntario. Mucha gente que está inscrita hoy en día solo va a votar porque si no lo hace le puede llegar una multa, por lo que si no tienen esta presión simplemente no lo harán. Esto provocaría que los niveles de abstención aumentaran considerablemente, lo que conlleva a que las elecciones pierdan la legitimidad popular.

Piénsenlo bien: ¿cómo se vería que el Presidente saliera elegido solo con el voto del 30% de los ciudadanos? Supongo que no muy bien, ya tuvimos una experiencia parecida tiempo atrás y no terminó muy bien. Y hay que agradecer que las elecciones presidenciales y parlamentarias se realizan el mismo día, ya que si no fuera así créanme que el número de votantes bajaría mucho más.

Otra razón por la cual pienso que el voto obligatorio no debería implementarse en Chile es que para mí, el voto es un deber cívico, no es un derecho. El voto es un acto que todos deberíamos realizar y no solo unos pocos. Todo el mundo debería elegir a sus representantes y no solo los más interesados en la política; los políticos gobiernan para todo el país –en la teoría– no solo para los que votamos por ellos –repito, en la teoría–, por lo cual deberíamos ser todos los mayores de 18 años los que votamos y no solo el 60% de ellos. Las decisiones que toman nuestros representantes nos afectan a todos.

El voto voluntario y la inscripción automática no son ideas maravillosas que se nos ocurrieron a nosotros, al contrario, 23 países de Europa, Estados Unidos y Nueva Zelanda han probado este sistema. La experiencia de estos países ha mostrado que pueden existir falencias, que eventualmente Chile podría padecer.

El primer gran problema que aparece es conseguir la dirección de todas las personas de Chile, para poder asignar un local y una mesa de votación a todos y cada uno. No tenemos como en EE.UU. una institución que tenga en sus archivos esta información. Y si bien no es muy difícil crearla, conseguir el domicilio de cada persona que vive en el país tomaría mucho tiempo, además de que esta entidad tiene que ser integrada por la población, es decir, la gente tiene que saber que existe y que cada vez que se cambien de casa deben avisar.

El segundo problema que trae esto es que la experiencia casi todos los países que tienen implementado el voto voluntario, especialmente en EE.UU., indica que la gente con más altos recursos sigue votando en desmedro de las clases más bajas que dejan de hacerlo porque es algo que muchas veces no les interesa. Esto haría que los políticos dejen de promover la ayuda para las clases más bajas ya que estas no votan y se preocupen cada vez más de las clases altas, quienes son las que les entregan el poder.

Un tercer problema que aparece es la falta de interés: como no tengo que votar, no me preocupo de lo que pasa en mi país, quién me está gobernando o quién quiere gobernar. Esta actitud finalmente hace mal al país, ya que una sociedad no educada no ayuda al desarrollo. Además de esto, si se aprueba esta reforma cabe la posibilidad de caer en la compra del voto. Muchas autoridades pueden perfectamente –y sin que nadie lo sepa– comprar el voto de las personas. Aprovechan que mucha gente no está interesada en votar, por lo que le ofrecen dinero para que vayan a votar y que por su puesto lo hagan por ellos.

Si bien el voto obligatorio también traería consigo el primer problema, los otros tres no ocurren en países con este sistema (Uruguay, Turquía y otros). Al votar todos los ciudadanos, el voto se iguala, todas las clases sociales tienen el mismo poder político, ante esto los políticos tienen que preocuparse de todos por igual, aunque con mayor énfasis en las clases más bajas ya que son las más necesitadas. Esto desemboca en una sociedad más educada, con mejor manejo de la información y con un mejor desarrollo.

Este es un debate que lleva años discutiéndose en el mundo político-intelectual pero ya es hora de que no solo lo discutan los “intelectuales” de la política, sino que también lo hagan los mismos políticos y más que nada la ciudadanía completa. La política es un tema que debería interesarnos a todos y no solo a unos pocos. ¿Están a favor o en contra del voto voluntario?

Foto: Atina Chile – Elecciones 2005 (CC)

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