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		<title>El Piano Lounge del Hotel Aubrey</title>
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		<pubDate>Tue, 29 May 2012 00:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Brako</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Aubrey]]></category>
		<category><![CDATA[Bellavista]]></category>
		<category><![CDATA[Hotel]]></category>
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		<description><![CDATA[En Chile nos llenamos de sueños de la Costa Brava, de  la Costa Azul o de  la Costa Dorada. Añoramos Madrid, París, Viena o casi cualquier otra ciudada europea. Nos pasamos la vida mirando postales de los grandes sitios del mundo, de las grandes ciudades que soñamos con visitar. Allí la naturaleza se ha manifestado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En Chile nos llenamos de sueños de la Costa Brava, de  la Costa Azul o de  la Costa Dorada. Añoramos Madrid, París, Viena o casi cualquier otra ciudada europea. Nos pasamos la vida mirando postales de los grandes sitios del mundo, de las grandes ciudades que soñamos con visitar. Allí la naturaleza se ha manifestado con el genio de un artista prepotente o allí ha sido el hombre el que ha jugado sus cartas a favor del entorno. Esas playas paradisíacas, esos pueblos de fotografía en sepia, esas ciudades luminosas y vibrantes&#8230;</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Habían pasado varios meses desde mi último orgasmo urbano, pero eso cambió cuando un amigo tuvo la brillante idea de invitarme a cenar al Aubrey.</span>No seré yo el absurdo que compare Santiago con Viena. La Moneda bien podría funcionar como la caballeriza del palacio de Hofburg, sin una Sissi que la alegre ni un Strauss que la haga vibrar. No existe en Santiago un Café Central ni un solo café literario de esos en los que los misántropos se reunían a odiarse y a cambiar este mundo tan humano y tan poco humanista.</p>
<p>Pero vale recordar que Viena no es tiene su esplendor porque un arquitecto haya decidido proyectar una ciudad de ensueño. Viena no se construyó en diez años ni tampoco en cien: necesitó generaciones y generaciones —que se remontan a antes de Cristo—, un par de guerras, varias monarquías y muchos vieneses para ser lo que es hoy. Por eso no vamos a comparar a una niña linda y caótica con la tataranieta de la emperatriz. No vamos a criticar a aquellos que sueñan con asistir a un Wiener Walzer vistiendo de gala estricta. Sólo nos limitaremos a aceptar el hecho rotundo que vivimos en una ciudad joven que se está construyendo a sí misma. Una ciudad joven en la que las experiencias urbanas deben ser buscadas —y rebuscadas—, creadas muchas veces allí donde no estén y disfrutadas con el sabor dulce y refrescante de la sorpresa.</p>
<p>En este sentido, las experiencias urbanas son tan necesarias para la vida de un citadino como lo son las quejas para las mujeres. Descubrir esos pedacitos de urbe que parecieran haber salido de nuestras revistas por el llamado desesperado de nuestra conciencia; esos salones que nos invitan a transportarnos a una vida perfecta; esas calles que despiertan del sueño de quien camina, lleno de detalles; esas mesas perfectamente pensadas para volvernos novelistas; esos parques que hacen de dos personas los amantes de una gran tragedia.</p>
<p>Habían pasado varios meses desde mi último orgasmo urbano, puntualmente desde que llegue de vuelta a vivir a Chile. Pero eso cambió la noche del sábado recién pasado, cuando un amigo tuvo la brillante idea de invitarme a cenar al <a title="Aubrey Hotel - Providencia, Región Metropolitana - foursquare" href="https://foursquare.com/v/aubrey-hotel/4bc222c0b492d13aae07a760" target="_blank">Aubrey</a>.</p>
<p>&#8220;Brako, nos juntamos a las diez en el Aubrey. Te quiero de camisa, chaqueta y zapatos&#8221;. Esa fue la sencilla frase que me colgó mi amigo en WhatsApp. Sencilla, pero que hace un tiempo no escuchaba. Lo que escondía es tal vez difícil de comprender en una lectura simple, pero básicamente lo que mi amigo dijo fue que tendríamos una cena en el —probablemente— único verdadero hotel boutique de Santiago, por lo que la cena ameritaba cierto <em>protocolo y etiqueta del buen vivir</em>.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Mi abuela ya había opinado sobre la reencarnación de Marlon Brando en mi latino y sensual cuerpo&#8230; y yo ya me lo había creído.</span>En mi habitación se desencadenó una batalla campal en la que nos batimos a duelo mi armario, el espejo y yo mismo. Desfilaron por mi cama absolutamente todas las camisas que tengo y que jamás uso por falta de ocasión, una chorrera de pantalones, varios zapatos y una que otra excentricidad —que gracias a dios supe desechar a tiempo—. A las 21:30 estaba parado afuera de mi casa, con una camisa blanca a tres botones abiertos y una chaqueta de terciopelo negra: nada excesivo ni demasiado llamativo, pero ad-hoc a la ocasión. Mi abuela ya había opinado sobre la reencarnación de Marlon Brando en mi latino y sensual cuerpo&#8230; y yo ya me lo había creído.</p>
<p>A eso de las diez ya estaba en un taxi con mi amigo y una pareja de amigos suyos. Uno de esos matrimonios que te dan ganas de que sean tus hermanos: el un tipo muy guapo, con ese encanto que tanto hace falta en el chileno promedio; una sonrisa exquisita y de lo más <em>open mind</em>. Ella, guapísima desde todo punto de vista, tremendamente agradable y, como luego descubriría, grandes e informadas opiniones sobre cualquier tema. Es decir, la compañía perfecta.</p>
<p>A las diez y media llegamos al barrio Bellavista. Entramos en el taxi por calle Constitución, pasamos por el bar del mismo nombre. El <a title="Boudoir - Santiago, Región Metropolitana - foursquare" href="https://foursquare.com/v/boudoir/4d46cfdee198721edfdbd28b" target="_blank">Boudoir</a> me guiñó un ojo y, habiéndome ignorado el <a title="Etniko - Providencia, Región Metropolitana" href="https://foursquare.com/v/etniko/4b7c81dbf964a52099972fe3" target="_blank">Etniko</a> de la plaza Camilo Mori, nos detuvimos en el número 299, donde se encuentra el Aubrey. Nada más bajar del taxi comenzaron los cosquilleos.</p>
<p>Bañado por una luna tímida y fría de mayo se erguía esa noche la que fue la primera casa en esa cuadra. Encargada por Domingo Durán (ministro de Arturo Alessandri Palma) a principios del mil novecientos, se destacó en la zona por su estilo Tudor —que ya para la época era más bien clásico de fines de la edad media—. Fueron sus arcos de cuatro puntos y su gran ventana oriel en dos plantas de la nave principal los que, probablemente, hicieron que ni don Arturo se perdiera <em>los almuerzos políticos de los jueves</em> que ofrecía en su casa don Domingo. Fueron los mismos encantos los que llevaron a su dueño, el australiano Mark Cigana, a proyectar un hotel de tan altas características.<br />

<a href='http://dilo.cl/columnas/el-piano-lounge-del-hotel-aubrey/attachment/aubrey1/' title='aubrey1'><img width="150" height="99" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/aubrey1-150x99.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="aubrey1 150x99 El Piano Lounge del Hotel Aubrey" title="aubrey1" /></a>
<a href='http://dilo.cl/columnas/el-piano-lounge-del-hotel-aubrey/attachment/aubrey2/' title='aubrey2'><img width="150" height="99" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/aubrey2-150x99.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="aubrey2 150x99 El Piano Lounge del Hotel Aubrey" title="aubrey2" /></a>
<a href='http://dilo.cl/columnas/el-piano-lounge-del-hotel-aubrey/attachment/aubrey4/' title='aubrey4'><img width="150" height="99" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/aubrey4-150x99.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="aubrey4 150x99 El Piano Lounge del Hotel Aubrey" title="aubrey4" /></a>
<a href='http://dilo.cl/columnas/el-piano-lounge-del-hotel-aubrey/attachment/aubrey3/' title='aubrey3'><img width="150" height="99" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/aubrey3-150x99.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="aubrey3 150x99 El Piano Lounge del Hotel Aubrey" title="aubrey3" /></a>
<a href='http://dilo.cl/columnas/el-piano-lounge-del-hotel-aubrey/attachment/aubrey5/' title='aubrey5'><img width="150" height="99" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/aubrey5-150x99.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="aubrey5 150x99 El Piano Lounge del Hotel Aubrey" title="aubrey5" /></a>
<br />
Sin imaginar yo tanta historia, y acompañado por mis amigos, entré maravillado al dichoso edificio. Todo velas y flores frescas. Las lucecitas danzarinas de los fueguitos repartidos le daban un toque de elegante suavidad, haciendo jugar sus sombras en los adoquines. Al fondo, un muro de piedra, a cuya izquierda se levanta una torre preciosa. A lo largo del muro, varias cascadas labradas en arcos contiguos le dan el ambiente húmedo necesario a varios helechos, propios del sur, que nos indicaban el camino.</p>
<p>Esa noche no entramos al hotel, sino que nos dirijimos directamente al <em>lounge</em>, pero para que se hagan una idea, esto fue lo que dijo la crítica de The New York Times, en su edición del 7 de enero de 2011:</p>
<blockquote><p>El recientemente abierto ‘Aubrey’ es igual de chic y mucho más íntimo [que el hotel W]. Con una atractiva mezcla de lo vintage con muebles nuevos (lámparas de Tom Dixon, alfombras parisinas del siglo XIX y sofás de cuero), la propiedad de 15 habitaciones se transforma  en un alojamiento con encanto en la ciudad.</p></blockquote>
<p>El Times destacó a Santiago como el número 1 entre 41 lugares que visitar durante 2011. <a title="The 41 Places to Go in 2011 - NYTimes.com" href="http://travel.nytimes.com/2011/01/09/travel/09where-to-go.html" target="_blank">Revisen el artículo</a>.</p>
<p>Entre las cascadas y varias plantas en maceta, la recepcionista nos alcanzó y con simpatía nos llevó a la nueva apuesta gastronómica del lugar, el <em>Piano Lounge</em>. Un salón exquisitamente decorado que apuesta por las cenas informales de mantel largo. Ahí, en la mesa más grande, nos esperaban más amigos, una botella de Chardonnay Casas del Bosque a temperatura exacta y unos <em>appetizer </em>que<em>, </em>si bien nunca descubrí de qué eran, estaban exquisitos.</p>
<p>Antes de cenar, y entre vino y vino, decidí dejarme llevar por el buen gusto del lugar y le pedí al <em>bartender</em> que me sorprendiera —anunciando antes, eso sí, mi experiencia como barman de algunos sitios emblemáticos de Santiago—. Él se limito a sonreír. Me preguntó un par de cosas sobre el sabor que buscaba, se retiró al bar y a los pocos minutos volvió con una copa con un liquido rosáceo. Lo que había adentro era magia pura. Pude identificar el jugo de frambuesa, <em>grand marnier</em> y frangélico. Pero había más secretos en esa copa, secretos que por supuesto el barman no quiso compartir conmigo y que lo único que produjeron fue que terminase de enamorarme del lugar.</p>
<p>Allí, entre muebles que mezclan la frescura de las mesas Front con la elegancia de un piano de cola Tokai. Allí, entre mi albacora y la copa de vino, entre los cigarrillos y la emperatriz Sissi me sentí flotar. El orgasmo se había intensificado, sintiendo que había descubierto ese pedacito que me faltaba; ese oasis fresco como el ambiente al lado de las cascadas de arco en la entrada. Sutil como el buen gusto del dueño. Intenso como las discusiones de los que almorzaban antes por aquí. Lleno de detalles, como la denominación “boutique” exige. Íntimo… como un vals vienés en la ladera del cerro San Cristóbal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/el-piano-lounge-del-hotel-aubrey/">El Piano Lounge del Hotel Aubrey</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Fácil y seductor: ¿sirven los libros de autoayuda?</title>
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		<pubDate>Thu, 24 May 2012 02:44:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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		<description><![CDATA[Cinco minutos bastan para que un completito de Doggis repose en mis manos. No es la carbonada que espero con ansias, pero son cinco minutos, ¿no? Quince días bastan para que la Roxana y el Kike se casen, se peguen el polvo, se separen, se droguen, vuelvan y se pelen en &#8220;Alfombra Roja&#8221;. En dos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cinco minutos bastan para que un completito de Doggis repose en mis manos. No es la carbonada que espero con ansias, pero son cinco minutos, ¿no? Quince días bastan para que la Roxana y el Kike se casen, se peguen el polvo, se separen, se droguen, vuelvan y se pelen en &#8220;Alfombra Roja&#8221;. En dos minutos Salfate desespera al mundo y en algunos segundos un terremoto destruye a un país. El mundo está maníaco, a mil por hora. En este contexto es normal que un desesperado humano perdido en su mente contradictoria llegue a las fauces de un libro de autoayuda.</p>
<p>Atrayente a la vista, a veces con letras grandes, a veces con fotos provocativas, el libro de autoayuda es el <em>boom </em>actual que retoma el tópico de la felicidad. Porque si los libros tuvieran personalidad, el de autoayuda es la <em>femme fatale </em>esperando a un despechado arriba de un piano, con un vestido rojo insinuante y que al día después del impacto ya no tiene uso.</p>
<p>Sin embargo, el tema que abarcan no es nuevo. La historia de los libros de autoayuda en occidente comienza con la ética griega. Sin embargo, esa noción de descubrimiento no se parece nada a la <em>felicidad Coca-Cola</em> de nuestros tiempos: Aristóteles no tenía a un editor<em> </em>que lo presionara a escribir de los caminos correctos hacia la realización humana, ni tampoco necesitaba de una portada con luces fosforescentes que cegara al lector detrás de la vitrina. El viejillo escribía por gusto, por el ansia de conocer y hacer teoría de su reflexión, no por publicidad ni menos por éxito.</p>
<p>En nuestra cultura del choque, un libro de autoayuda vende mucho más que la Ética a Nicómaco, porque entrega un recetario a un problema particular en simples palabras.</p>
<h3>El primer problema de un libro de autoayuda es que sus palabras sencillas no son sinónimo de grandes ideas</h3>
<p>Un libro puede ser escrito en palabras sencillas y esconder una gran sabiduría. &#8220;El Principito&#8221;, por ejemplo, está lleno de metáforas que tocan los temas del ser humano: el amor, el sentido de la vida y la felicidad. &#8220;El Principito&#8221; es un niño sencillo que dialoga con un perdido aviador en el desierto. Y es así para una persona que recurre con desesperación a un libro de autoayuda: está solo y vaga en la contradicción de su mente. Está indefenso y necesita de guía, de sentido. De esta desesperación se aprovechan los autores más prolíficos y que de manera irresponsable, sacan del horno ideas que no han reflexionado y que tampoco han llevado a un estudio empírico, para ofrecer a un mercado de personas irreflexivas y aún peor, angustiadas con su situación actual.</p>
<h3>El segundo problema de un libro de autoayuda es que se han convertido en una industria en donde cada año se generan 2.000 títulos nuevos, de los que aproximadamente el 95% se publican sin una investigación <strong>que documente su efectividad</strong></h3>
<p>Esto, <acronym title="Held, B. (2002). The tiranny of positive attitude in America: observation and especulation. Journal of Clinical Psychology, 58, 965-992.">según Held (2002)</acronym>. Este problema también radica en el lector. Las personas, lamentablemente, se acuestan con ideas, las llevan a rastras, las defienden y hasta salen a la calle para protestar en su favor sin siquiera revisarlas en su mente desde la perspectiva propia, desde la historia vital, desde el autoconocimiento. Si alguien dice que para que un hombre te ame debes ser cabrona, hay que entender que al mismo tiempo hay otro libro que dice que para ser amada hay que ser más sumisa. Es así. El activismo debería ser también sinónimo de reflexión: no somos simples animales viviendo entre instintos.</p>
<p>Pero,<strong> ¿qué es lo bueno de los libros de autoayuda?</strong></p>
<p>Muchas cosas. Una de ellas es muy hermosa y radica en la idea que <strong>si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento. </strong>El libro de autoayuda pone énfasis en tu mente como actor de la realidad. Pone énfasis en la famosa frase de que todo depende del cristal con el que se mire la realidad. Sin cuestionar esta idea —pues no es la intención de este artículo—, un buen libro de autoayuda dará el suficiente espacio de libertad para que el lector pueda hacer algo con lo que acaba de leer. Ese <em>algo, </em>claro, es muy importante. Un buen libro jamás te dirá qué hacer, sino que simplemente dará un empujón para que la autocontemplación salga a flote.</p>
<p>Nardone nos da un ejemplo lúcido sobre esto. Cuenta la historia de un borracho que ha perdido sus llaves y las busca solo en un espacio de luz. De pronto un transeúnte lo ayuda y fatigado al no tener éxito le pregunta:</p>
<p>—Pero, ¿está usted seguro de haberla perdido aquí?<br />
—No, pero es que donde la he perdido está muy oscuro para buscarla —le respondió el borracho.</p>
<p>Un libro de autoayuda puede abrir horizontes de luz para que las personas puedan pensar por sí mismas.</p>
<p>Por último, vamos a analizar algunas de las frases que trae el libro “Por qué los hombres aman a las cabronas”. Con una segunda vueltita nos daremos cuenta de que son una joya de lo que Einstein describía como <em>la infinita estupidez humana:</em></p>
<blockquote><p>Principio de Atracción #2: Las mujeres que tienen a los hombres arañando las paredes por ellas no son excepcionales. Por lo general, son las que parecen no darle mucha importancia a él</p></blockquote>
<p><strong>Nadie con dos dedos de frente mide el nivel de amor/cariño por otra persona por los arañazos que les da a las paredes</strong>. Una mujer que necesita que su pareja no pueda vivir sin ella para estar segura tiene que trabajar en sí misma más que en buscar pareja. En segundo lugar, <strong>no darle importancia a otra persona no es signo de nada más que de indiferencia</strong> y si esta es actuada para hacerse la interesante, no es más que pura estupidez. El interés justo tiene que ver con que no es lógico que alguien nos guste tanto sin conocerlo, sino simplemente se está extasiado con la simple situación.</p>
<blockquote><p> Principio de Atracción #7: Muéstrate como un premio y él creerá que lo eres</p></blockquote>
<p>No hay que <em>mostrarse</em> como un premio, porque nadie es un objeto a la venta que se debe comprar. Es lógico que el amor no es la sumisión a otro ni tampoco que el otro crea que eres un artículo de una vitrina.</p>
<blockquote><p>Es necesario ser un poco irreverente para tener algo de autoestima.</p></blockquote>
<p>¿Es necesario hacer comentarios?</p>
<p>La gente suele confundir teoría lumpen-sicológica —sin ninguna autoridad más que la propia experiencia— con teoría de sicología con un respaldo de investigación atrás. Si la <a title="La terapia de Pilar Sordo: ¿sicología?" href="http://dilo.cl/columnas/la-terapia-de-pilar-sordo-sicologia/" target="_blank">Pilar Sordo</a> habla cantidad de estupideces en la tele, es mayoritariamente su opinión con una pizca de sentido común. Gracias a esta mujer, mucha teoría sicológica de gran calidad es menospreciada por la gente que no tiene por qué saber de publicaciones nuevas de sicología.</p>
<p>Lo cierto es que ni siquiera un sicólogo con un número infinito de posgrados puede decirnos qué hacer y qué no hacer con nuestras vidas. Nadie. Y es paradójico que los <em>seres</em> humanos hayan luchado siglos por desprenderse de la opresión exterior —religión, monarquías, etcétera— y ahora, que estamos en la etapa más individualista de la historia, lo que prima en este mundo es un miedo a la decisión. Como lo llamaba Fromm, el miedo a <em>libertad de</em>: una necesidad de guía y de pertenencia que lleva a la lolita a meterse a yoga, leer el tarot, creerle un poquito a la Paulita del &#8220;Buenos Días a Todos&#8221;, sacar un poquito de esto otro, meterse a grupos políticos, ecológicos, parasicológicos, etcétera.</p>
<p>En la Edad Media no existía individualidad: el hombre pertenecía a <em>algo. </em>En la Edad Moderna, el hombre se reconoce como algo diferente. En la Edad Contemporánea, el hombre se desliga de sus limitaciones pero debe hacerse cargo de su moralidad, religión, pensamiento político y sentimientos. Esta carga es ardua, pero finalmente honrosa. Sartre estaría feliz entendiendo que el hombre al fin es dueño de sí mismo. Y no cualquiera puede tomar esta opción con maestría, pues como decía bien Sábato, “cuando aprendemos recién este oficio de vivir, ya tenemos que morirnos”.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/facil-y-seductor-sirven-los-libros-de-autoayuda/">Fácil y seductor: ¿sirven los libros de autoayuda?</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Galería: Marcha estudiantil, 16 de mayo de 2012</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 12:41:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pilar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fotos]]></category>
		<category><![CDATA[Carabineros]]></category>
		<category><![CDATA[Estudiantes]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha]]></category>
		<category><![CDATA[Mayo]]></category>
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		<description><![CDATA[Fotos de la marcha estudiantil del miércoles 16 de mayo de 2012. Santiago, Chile. Pueden ver las originales en nuestra cuenta de Flickr. Las imágenes fueron tomadas por por nuestra fotógrafa @pilarmiradreojo. Si te gusta lo que ves, compártelo: CC-BY-SA. Galería: Marcha estudiantil, 16 de mayo de 2012 &#169; Equipo DILO.cl, Creative Commons Attribution 2.0 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fotos de la marcha estudiantil del miércoles 16 de mayo de 2012. Santiago, Chile.</p>
<p>Pueden ver las originales en nuestra <a href="http://www.flickr.com/photos/dilo_cl/sets/72157629764009920/" target="_blank">cuenta de Flickr</a>.</p>
<p>Las imágenes fueron tomadas por por nuestra fotógrafa <a href="https://twitter.com/pilarmiradreojo" target="_blank">@pilarmiradreojo</a>.</p>
<p>Si te gusta lo que ves, compártelo: <a title="CC-BY" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/" target="_blank">CC-BY-SA</a>.</p>

<a href='http://dilo.cl/fotos/galeria-marcha-estudiantil-16-de-mayo-de-2012/attachment/7212965670_fb344d6e1d_b/' title='7212965670_fb344d6e1d_b'><img width="150" height="99" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/7212965670_fb344d6e1d_b-150x99.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="7212965670 fb344d6e1d b 150x99 Galería: Marcha estudiantil, 16 de mayo de 2012" title="7212965670_fb344d6e1d_b" /></a>
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<p><small><a href="http://dilo.cl/fotos/galeria-marcha-estudiantil-16-de-mayo-de-2012/">Galería: Marcha estudiantil, 16 de mayo de 2012</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Santiago, la ciudad que aprendió a brillar</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 02:28:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Brako</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me gusta Santiago porque Santiago soy yo. Nacimos al mismo tiempo y aunque es fea como ella sola, es encantadora como la gorda simpática que todos conocemos. Santiago soy yo, como dije, y hemos crecido juntos durante estas dos décadas y media. En un principio la recuerdo triste y gris, algo así como sus calles [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me gusta Santiago porque Santiago soy yo. Nacimos al mismo tiempo y aunque es fea como ella sola, es encantadora como <a title="Michelle Bachelet - Wikipedia, la enciclopedia libre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Michelle_Bachelet" target="_blank">la gorda simpática que todos conocemos</a>. Santiago soy yo, como dije, y hemos crecido juntos durante estas dos décadas y media. En un principio la recuerdo triste y gris, algo así como sus calles después de un terremoto, con ese tinte vaporoso que deja el polvo levantado cuando las placas deciden roncar. Como una flor que deja el invierno frío y se prepara para abrirse. Éramos dos existencias lentas y descuidadas pasando desapercibidas entre la multitud. Pero hemos ido creciendo. Estos últimos años, a pasos agigantados. Conscientes de la vida que ha reventado alrededor. Estamos grandes con la fea, grandes y brillantes, disfrutándonos mutuamente.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">El que fuera un adefesio prepotente de los errores cívicos de nuestra sociedad, sonríe petulante sabiéndose hermoso, convertido en una lámpara más de la nueva oferta cultural de Santiago. No recuerda su vida pasada.</span>Siempre he pensado que fue una suerte nacer en esta ciudad gris. Como todas las cosas empañadas, ha de existir un momento en que alguien pase el paño y la descubra tal y como es. Este, amigos míos, es el momento en que el mundo ha pasado un trapo húmedo sobre nosotros —ya no solo Santiago, sino también Chile— y se ha decidido a vernos tal y como somos. Chile está de moda. Santiago está brillando y nosotros somos los únicos llamados a disfrutar del <em>spotlight</em>. Nosotros somos los afortunados santiaguinos contando nuestra historia al mundo. Nosotros somos los dueños de casa dando un tour a los visitantes sonriendo, pecho henchido, al mostrar el último cuadro que adorna el entorno. Entre nosotros nos quejaremos y odiaremos las malas costumbres oligárquicas de nuestro país, pero disfrutaremos la capital como nuestra, porque es nuestra, la nueva luz de la ciudad polvorienta.</p>
<p>Son las diez de la noche y fuera del <a title="Inicio | GAM | Centro Gabriela Mistral" href="http://www.gam.cl/" target="_blank">GAM</a> hace frío. Un cigarrito dibuja siluetas frente a mí. Miro al que fuera el edificio Diego Portales y me sonrío. Mi derechismo no es suficiente para impedir que me sienta engrandecido con el sarcasmo más lindo que tiene la fea: ahí todo imponente no tiene mácula de su pasado oscuro, el que fuera el centro mismo de la era oscura de la cultura chilena. El que fuera un adefesio prepotente de los errores cívicos de nuestra sociedad, sonríe petulante sabiéndose hermoso, convertido en una lámpara más de la nueva oferta cultural de Santiago. No recuerda su vida pasada. En el incendio que pocos recordamos quemó su historia y nació de nuevo en una explosión de carnaval. En la metamorfosis más bella. En el pensamiento más positivo. En el ícono que debiera recordarnos a todos, pesimistas de educación primaria, que hemos crecido, que vamos avanzando, que somos mejores.</p>
<p>Son las 22:30 y mis amigos no llegan. Alameda se ve llena, como siempre. Por allá por el poniente, el Jesús de la Universidad Católica se ve cagado de frío. Por acá, yo mismo estoy cagado de frío. Entre el humo que pasa por mis dedos, mi boca y mi nariz se cuela un sonido. Tenue, al principio, potente y vibrante luego. En lo que llamo personalmente “la concha acústica del metro UC”, un chico da rienda suelta a su violín. Los que la conocen saben perfectamente que de lo que hablo no es más que la salida remodelada del metro UC hacia el GAM. No  fue pensada para conciertos, pero a nosotros nos da lo mismo lo que un arquitecto haya dicho, porque construimos la ciudad en razón de cómo nos vamos construyendo a nosotros mismos. Como dije, Santiago nació conmigo, me conoce y me brinda los espacios que le pido.</p>
<p>Parado solo, el chico acaricia su violín —que se ha transformado en un bulímico empachado de arte y pasión—. La gente que pasa se acerca hipnotizada por la melodía. De forma natural se sienta en las escaleras que ya se han convertido en palco preferencial. Unas 20 personas nos dejamos llevar, aplaudimos, nos emocionamos y disfrutamos del concierto que el anónimo nos esta regalando. La concurrencia es disímil: hay visitantes, hay chicas entendidas en música, un juglar, un par de parejas de luna de miel, tres críticos de arte y el marido de la fea. Todos vestidos para la ocasión. Todos artífices de la magia que flota de pecho en pecho. Todos arquitectos de esta ciudad maleable.</p>
<p>A las 11 de la noche llegan mis amigos, dos invitados que han llegado desde España por una temporada para descubrir “la ciudad donde no se habla de crisis”. Nos espera <a title="Un día redondo en El Toro y La Estación" href="http://dilo.cl/2012/05/un-dia-redondo-en-el-toro-y-la-estacion/" target="_blank">una cenita en el Toro</a>. Se disculpan por el retraso. Los perdono, pues no se han retrasado: han llegado justo cuando salía yo de un buen concierto. &#8220;¿Con quién has ido?&#8221;, preguntan confundidos. &#8220;Estaba con mi amante y mis compañeros de trabajo&#8221;, respondo yo, y los encamino por <a title="Barrios Lastarria y Bellas Artes: too gay or not too gay?" href="http://dilo.cl/2009/04/barrios-lastarria-y-bellas-artes/" target="_blank">José Victorino Lastarria</a> a construir otra noche en esta ciudad de 24 años.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/santiago-la-ciudad-que-aprendio-a-brillar/">Santiago, la ciudad que aprendió a brillar</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>El robo de la guagua y el periodismo inepto</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 03:07:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastian</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Discriminación]]></category>
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		<description><![CDATA[Una de las noticias de ayer me tiene indignado. Los periodistas, en su afán de precisar la información, resaltan ciertas características de los sujetos involucrados y esta vez no fue distinto. La mayoría de los medios muy temprano habló de la noticia refiriéndose a &#8220;la ciudadana peruana&#8221;, o &#8220;Lupe Carbonell, peruana&#8221;. Usted puede pensar que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las noticias de ayer me tiene indignado. Los periodistas, en su afán de precisar la información, resaltan ciertas características de los sujetos involucrados y esta vez no fue distinto. La mayoría de los medios muy temprano habló de la noticia refiriéndose a &#8220;la ciudadana peruana&#8221;, o &#8220;Lupe Carbonell, peruana&#8221;. Usted puede pensar que es relevante agregar junto a su nombre la nacionalidad, pero en este país agregar dicha característica la mayoría del tiempo dice relación con una suerte de denostación permanente. Discriminación. ¿O es que acaso me va a decir que es lo mismo cuando se refieren a una ciudadana francesa que hizo tal cosa que cuando es una peruana?</p>
<p>Puede decir que es parte de la idiosincrasia, de la falta de cultura, mirar al hermano peruano como inferior o lo que quiera, pero los medios de comunicación no dejan de ser responsables al emitir sus comunicados.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Puede decir que es parte de la idiosincrasia, de la falta de cultura, mirar al hermano peruano como inferior o lo que quiera, pero los medios de comunicación no dejan de ser responsables al emitir sus comunicados.</span>Qué falta de rigor. La mayoría de los matinales, informativos y noticiarios hablaron derechamente de &#8220;el robo de la guagua&#8221;. Así, tal cual. En primer lugar, una guagua es una persona. Las cosas se roban, se hurtan o se usurpan dependiendo de lo que se trate. Las personas, en cambio, pueden ser víctimas de secuestro o sustracción. Y no fue la prensa coloquial, sino un programa de televisión abierta, con periodistas y un equipo técnico detrás. &#8220;Robarse una guagua&#8221;, cinco años de universidad para decir eso. Poca gente se inmutó. Al final, uno de los panelistas de <em>Bienvenidos</em> se cuestionó el error y lo corrigió.</p>
<p>Usted podrá pensar que &#8220;la ciudadana peruana Lupe Carbonell robó una guagua desde el Hospital San Borja Arriarán&#8221; es un mensaje claro que no merece mayor cuestionamiento, porque logra comunicar lo que es esencial en la noticia. &#8220;Igual se entiende, no seas exagerado&#8221;, me dice alguien cuando le comento el episodio. Precisamente por no exagerar en estos temas es que ahora los medios de comunicación dicen las cosas como quieren, sin que nadie les exija mayor rigor ¿Y por qué? ¿Porque la gente es ignorante? ¿Porque sus superiores tienen la misma falta de rigor técnico que sus subordinados? ¿Porque da igual como se digan las cosas, si al final la gente quiere algo breve y que se entienda?</p>
<p>Tanta crítica ha habido hacia la calidad de los profesores, médicos, abogados y otras profesiones con la proliferación de tanta carrera universitaria a cualquier costo que una de las más cotidianas ya ha comenzado a dejar su huella en la sociedad del conocimiento.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Una guagua es una persona, no una cosa. Las cosas se roban, se hurtan, se usurpan dependiendo de lo que se trate. Las personas pueden ser víctimas de secuestro o sustracción en este caso.</span>Tanta mediocridad a la hora de informar por cualquiera que sea el motivo, provoca un círculo vicioso en el que la gente &#8220;ignorante&#8221; cae sin retorno y se va formando una suerte de imagen de las cosas en la medida que los informativos se lo plantean. Uno podría esperar más ligereza de medios como <em>LUN</em>, <em>La Cuarta</em>, los reportajes de <em>Mega</em> o <em>Chilevisión</em>, pero ya es algo casi generalizado. Imagínense que en ese tiempo en el que hubo varios parricidios cometidos contra mujeres y homicidios contra convivientes o parejas se llegó al absurdo inventar un nuevo tipo penal llamado <em>femicidio</em>. Digo absurdo, porque la ley 20.480 bien podría haber endurecido las penas y ampliado su hipótesis a la figura del conviviente como bien lo hizo, pero esa denominación de femicidio no fue más que un invento de la prensa, que ante la falta de rigor del mismísimo legislador y gobierno adoptó para sí. Una vergüenza.</p>
<p>Cuando iba en segundo básico me enseñaron que los medios de comunicación tenían por función informar, educar y entretener. Asumiendo que dichos criterios hoy se subordinan al rating, auspiciadores, grupos económicos controladores de las empresas que proporcionan información, líneas editoriales y los límites de tiempo y espacio cada vez más acotados, poco es lo que se puede informar. Para qué vamos a hablar de la educación, si hasta el <em>Icarito</em> ya no es como antes. Lamentablemente nos va quedando a salvo la entretención. Digo &#8220;lamentablemente&#8221; porque todo se reduce a lo mismo. Una básica cultura de consumidores cansados volviendo de sus ocupaciones que buscan algo básico, ojalá lo más básico posible. Qué importa si el periodista me dice que se robaron una guagua: ya lo entendí, me causó gracia y la encontraron a tiempo.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/el-robo-de-la-guagua-y-el-periodismo-inepto/">El robo de la guagua y el periodismo inepto</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>El descuento mula de Entel y el Banco de Chile</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 02:58:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Constanza</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>En febrero acepté que mi iPhone 3G ya no daba más: se quedaba pegado el teclado, las aplicaciones se cerraban solas, la conexión se apagaba cuando quería, había que reiniciarlo por lo menos una vez al día, etcétera. Hablé con mis amigos sobre los teléfonos que tienen cada uno, comparé y coticé en Entel, donde mi papá es cliente. Al final decidí que lo más conveniente era el iPhone 4s, que le ganó al Samsung Galaxy II. Lo que pasa es que no tengo conexión a Internet ni cable en el departamento, así que el teléfono <strong>tiene</strong> que funcionar como netbook para poder cumplir con la U, los blogs y la vida.</p>
<p>Hace un par de años que durante marzo, los fines de semana y algunos días de la semana, dejo que me negreen part-time en una compañía de seguros. Así gano un poco de plata y la guardo para vacaciones o cosas así. Este año, como tenía en mente cambiar el teléfono, calculé e hice la cantidad de turnos necesarios para juntar la plata, o al menos una parte.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">La plata abonada no está ahí para ser ahorrada, sino para ser gastada mediante la tarjeta de crédito. Eso hace que no sea un descuento, porque no hay disminución del pago. Es sólo una amarra al sistema.</span>A principios de abril, cuando ya sabía con certeza cuál era mi presupuesto, tuve un fin de semana maratónico de cotizaciones. Estuve al teléfono con varios ejecutivos tanto de Entel y del Banco Chile, quienes me informaron sobre los pasos a seguir para cambiar el equipo y sobre los descuentos. En un principio se veía fácil: teníamos 17 mil puntos de la Zona Entel —que se transforman en pesos al comprar teléfonos— y si el titular de la cuenta paga con la tarjeta de crédito Entel Visa, aplica un 30% de descuento en el equipo. Acá viene mi frase: “es que <strong>no puede ser</strong> tan simple”. Y en efecto, no lo era.</p>
<p>Entré al sitio de Entel y del Banco Chile, abrí muchísimos enlaces buscando información acerca de la tarjeta y el maravilloso convenio. La mayoría de las páginas tenía poca información sobre la tarjeta y mucha sobre los descuentos que obtenías en conciertos, cine y otras cosas, además de estar llenas de imágenes de gente pasándolo regio estupendo en un parque.</p>
<p>Finalmente llegué a lo que necesitaba: los costos de mantención. Los precios estaban en UF, pero calculé que cobran alrededor de $23.000 semestrales de mantención, desde el tercer semestre en adelante, además de alrededor de $3.000 mensuales por usarla, si no la usas no te los cobran. Saqué cuentas y llamé a un ejecutivo de la tarjeta, ya que Entel tiene un número telefónico exclusivo para consultas de Entel Visa, y me dijo que podía cerrar la tarjeta sin ningún requisito, cuando yo quisiera.</p>
<p>Sumando y restando, el teléfono costaba alrededor de 400.000 y con mi plan multimedia quedaba en $260.000 más o menos. A eso había que aplicar el 30% que descuentan por pagar con la tarjeta, que daba un total de $185.000, y menos los 17 mil puntos de la Zona Entel, el precio final era 168.000. Mi plan era pedir la tarjeta, comprar el teléfono, pagarlo en una cuota y después cerrar la tarjeta, simple.</p>
<div id="attachment_5661" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/torre-entel.jpg" rel="lightbox[5626]" title="csaavedra"><img class="size-medium wp-image-5661" title="Eterna Reflexión" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/torre-entel-600x450.jpg" alt="torre entel 600x450 El descuento mula de Entel y el Banco de Chile" width="600" height="450" /></a><p class="wp-caption-text">Eterna Reflexión, por <a href="http://www.flickr.com/photos/csaavedra/2186691314/" target="_blank">csaavedra</a> (cc).</p></div>
<p>Pedir la tarjeta es tan simple como entrar al sitio de Entel, ingresar tu correo, tu RUT y listo, la solicitud está cursada. Una semana después te llaman y te avisan que tu tarjeta está preaprobada y que ya la puedes retirar. Cuando la tarjeta estuvo lista, fuimos a Entel a buscarla. Nos recibió un joven que hablaba como simpaticón y nos explicó que estaba preaprobada con un cupo de dos millones y medio, y que además venía lista para usarla. En nuestro caso, que queríamos hacer una renovación de equipo, contábamos con un 30% de descuento y además otros equipos estaban con un 50% de descuento. Nos entregó una hoja para que los viéramos.</p>
<p>Después de esto imprimió un montón de papeles y contratos que había que firmar, donde nos leyó lo que yo ya sabía, costos de mantención, descuentos en conciertos, entradas al cine, restaurantes, otros equipos, etcétera. Luego dijo: “ehmm&#8230; bueno, el descuento se efectúa como abono en el segundo estado de cuenta de la tarjeta”. Esa parte no estaba en Internet ni me la dijo ninguno de los ejecutivos con los que hablé: tres de Entel, dos del Banco Chile y una de la línea exclusiva Entel Visa; ejecutivos a los cuales les pregunté acuciosamente en qué consistía el descuento y cómo se llevaba a cabo.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">En estricto rigor, no hay descuento. Te hicieron pensar que podías comprar un teléfono nuevo al 70% de lo que vale, pero en realidad tienes que pagar la totalidad del costo ¡Qué cosa más care’raja, si nunca fue regalo! Igual sale del bolsillo del cliente.</span>Pero na’ po, ya estaba ahí. Fui al módulo de postventa y pedí lo que ya me sabía de memoria: el plan, los puntos y el famoso descuento. El farandulero 30% menos en renovación de equipos, protagonista de varios comerciales, portadas de diarios y miles de espacios publicitarios, no era tal. El verdadero mecanismo es un abono de ese valor en la cuenta del cliente, es decir, uno paga el valor total del teléfono y en el segundo estado de cuenta de la tarjeta, el famoso 30% se transforma en <em>plata</em>. Pero esa plata abonada no está ahí para ser ahorrada, sino para ser gastada mediante la tarjeta de crédito. Eso hace que no sea un descuento, porque no hay disminución del pago. Es sólo una amarra al sistema.</p>
<p>En estricto rigor, no hay descuento, porque el teléfono lo pagas completo y el abono que llega después no es un sobre con la plata en efectivo en la puerta de tu casa, sino que casi que un montón de fichas que puedes gastar en comercios amigos. Así todos ganan. Bueno, todos, menos tú. O sea, te hicieron pensar que podías comprar un teléfono nuevo al 70% de lo que vale si pagas con la tarjetita linda, pero cuando ya la tienes aprobada te avisan que en realidad tienes que pagar el 100%, pero que no te preocupes porque el 30% de <em>regalo</em> igual te llega como en 2 meses más. ¡Qué cosa más care’raja, si nunca fue regalo! Igual sale del bolsillo del cliente.</p>
<p>Si una persona —como yo, como cualquiera— llega a Entel con este plan de pagar en una cuota y luego cerrar la tarjeta porque tiene la plata justa, ¿qué pasa? Puede comprar igual porque esa es la gracia del crédito: cachar en la caja cuando tienes que pagar, que ya no son 168 lucas sino que son casi 250. ¿No las tienes? ¡No importa! Entel es tu amigo y te las presta… por algo la tarjeta es de crédito. Además, piensa positivo: en tres meses más te va a llegar esa platita y la vas a poder gastar en cualquier huevada, lo que probablemente te termine de amarrar al sistema.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/el-descuento-mula-de-entel-y-el-banco-de-chile/">El descuento mula de Entel y el Banco de Chile</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Un día redondo en El Toro y La Estación</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 20:25:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Brako</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tendencias]]></category>
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		<description><![CDATA[Siguiendo mi intención de engordar a la población y así sentirme menos mal por ser un gordo lechón mi serie de artículos de sitios con recomendaciones donde comer bien, les traigo dos datos que hace días que estaba caliente por comentarles. El primero se trata del comedor La Estación, que luego de muchos intentos recién [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siguiendo <span style="text-decoration: line-through;">mi intención de engordar a la población y así sentirme menos mal por ser un gordo lechón</span> mi serie de artículos de sitios con recomendaciones donde comer bien, les traigo dos datos que hace días que estaba caliente por comentarles. El primero se trata del comedor <a title="La Estación - Vitacura, Santiago Metropolitan Region - foursquare" href="https://es.foursquare.com/v/la-estaci%C3%B3n/4e403483d22d102e85651c8d" target="_blank"><em>La Estación</em></a>, que luego de muchos intentos recién pude probar hoy. El otro es el ya clásico <em><a title="El Toro - Santiago, Región Metropolitana - foursquare" href="https://es.foursquare.com/v/el-toro/4b591ee7f964a520997d28e3" target="_blank">El Toro</a></em>, del que cualquier día pasaré a ser parte de la decoración por tanto tiempo que paso ahí. Como ustedes saben, periodista no soy, pero aún así les contaré una buena historia. Solo sigan leyendo.</p>
<p>Dos eran las cosas que me preocupaban principalmente cuando, a principios de año, decidí dar un giro en mi vida. En primer lugar estaba el hecho que luego de pasar de un año sabático increíble en Madrid, pocas ganas me habían quedado de hacer algo más que caminar, leer y escribir <span style="text-decoration: line-through;">y tener relaciones sexuales sin mucho compromiso en un país donde hasta el que recoge la basura es increíblemente guapo y homoerótico </span>. Es que con tanta vida y tiempo para vivirla, visualizar un horario de esos que no te dejan tiempo para un pucho, entre clases gimnasio, trabajo, etcétera, no me motivaba.</p>
<p>Lo segundo era el barrio. Está bien, el Parque Bicentenario es probablemente uno de los mejores escenarios que entrega Santiago para tener frente al escritorio. Por otro lado, no tengo que lidiar con el ruido atroz del centro o las micros por doquier. pero díganme ustedes: ¿Qué dieta y bolsillo pueden aguantar el pasarse ocho horas diarias en el “nuevo” barrio gastronómico de Santiago.</p>
<p>Estoy inmerso en el barrio y, como era de esperarse, estoy en la ruina. Por eso, cuando ayer me pagaron unas luquitas extra por ahí, mi padre no dudó en auto invitarse a almorzar.</p>
<p>Llegó temprano el anciano a buscarme a la oficina. Nos juntamos en Nueva Costanera con Vitacura y enfilamos hacia el sur, hasta Francisco de Aguirre. Pasamos por una tienda de decoración de esas donde te cobran un palo por un mueble de chimbarongo, hasta llegar a Antonio de Pastrana, esquina en la cual está La Estación. Entramos y el anciano hizo algún comentario que ya no recuerdo sobre la decoración</p>
<p>Con un aire <em>ashí onda rushtico shic</em>, La Estación es un pequeño restorán de esos donde el chef se pasea entre las mesas y la comida tiene un gustito a cariño y orgullo. Poseedor de una carta muy humilde y sencilla —creo que han de ser tres o cuatro fondos los que exponen en la carta—, la verdadera magia está en los menús diarios. Por $7.000 tienes derecho a un jugo muy rico —como el de frutilla con el afordisíaco cardamomo, no apto para los que planchamos con la mano—, un plato de entrada que suele ser ensalada o alguna sopa, un fondo de adecuada proporción con combinaciones soñadas —un panqueque de salmón ahumado con quínoa y cebolla caramelizada por ejemplo— y algún postre muy digno, como el tronco de chocolate y puré de castañas. Todo esto siempre rodeado de flores frescas en cada mesa y varios artículos del recuerdo, como vasijas y lavatorios de metal procelanado.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Comer y beber son como tener buen sexo: se necesita ambiente, una buena previa, un fondo contundente y un postre inolvidable.</span>Vale decir que mi viejo es de esos que se conoce todo el país, tiene una novia en cada pueblo y una picá en cada parada, por lo que hacerlo feliz en un restorán es todo un reto. Pero así fue: quedó encantado, se joteó a una de las encargadas, disfrutó el postre como cabro chico y quedó de invitarme la próxima semana. Si usted, lector, anda por el barrio o si esta de día libre y quiere comer rico, <strong>tiene</strong> que ir a este sucuchito chic que, por cierto, no tiene zona de fumadores.</p>
<p style="text-align: justify;">El mismo día del almuerzo con mi padre llegaron dos amigos de España. Haciendo honor a mi título de “embajador” —título otorgado por una transformista famosa de la noche santiaguina en una presentación en su café concert hace un par de años—, los invité a cenar.</p>
<p>Cuando lo que toca es salir a comer y tomarse unas burbujitas, El Toro, en Loreto con Bellavista, es una leyenda de la noche en la capital. Con una decoración bastante recargada, llena de cuadros, dibujos que los mismos clientes hacen sobre los “manteles” y una barra que ocupa casi todo el espacio, la gracia de El Toro se encuentra en su recién ampliada terraza: un hormiguero de gente bulliciosa donde puedes encontrarte con el más anónimo de los citadinos sentados frente al actor de moda. Si en Nueva Costanera te encuentras con la —que valgan las comillas— “exclusividad chilensis”, en El Toro se puede vivir de lo más selecto de la democracia culinaria.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/313434_10150897382400153_739840152_21525316_148316080_n.jpg" rel="lightbox[5603]" title="313434_10150897382400153_739840152_21525316_148316080_n"><img class="wp-image-5646 aligncenter" title="313434_10150897382400153_739840152_21525316_148316080_n" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/313434_10150897382400153_739840152_21525316_148316080_n-600x800.jpg" alt="313434 10150897382400153 739840152 21525316 148316080 n 600x800 Un día redondo en El Toro y La Estación" width="294" height="392" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Imagen: <a href="http://www.facebook.com/groups/eltororestoran">El Toro Restorán</a></em></p>
<p>Cada noche, sobre todo los jueves, basta con que asome la nariz por su velo de plástico tipo carnicería —punto menos para la decoración— para que comience a saludar. Es que cada vez que lo elijo para cenar siento que lo estuviese haciendo en el comedor de mi casa, rodeado de gente conocida, un buen amigo, un amigo de mis amigos, mi ex, el ex de mi ex y así. Esa noche no fue la excepción y bastó con aparecerme con mis amigos importados para quedar rodeado de gente conocida… Ambiente, buen ambiente en todos los sentidos: esa es la magia de El Toro.</p>
<p>Cuando vayan, porque sé que irán, échenle el diente al atún sellado, que no puede más de lo rico. Las patatas bravas también tienen su cuento y los erizos, cuando los hay, son como comerse al hermano chico de tu mejor amigo: un placer culpable. Pongan ojo a las promociones por botella que suele haber en espumantes, bien vale la pena volver a casa con una botellita de regalo para seguir la fiesta. Por último, si pueden, échenle el ojo al dueño… con eso les digo todo.</p>
<p>Si están en Vitacura o Recoleta, dan lo mismo las externalidades del sitio que elijan: nada supera un ambiente bien creado, un espacio donde el buen comer y beber sea una experiencia completa. No nos gusta la mala comida en sitios bellos, tampoco las buenas copas en sitios horrendos. Comer y beber son como tener buen sexo: se necesita ambiente, una buena previa, un fondo contundente y un postre inolvidable. Nunca ha de importar lo <em>fancy</em> que sea nuestro amante y nunca, menos aún en Santiago, haremos fila para pegarnos un polvo. Menos aún para esperar a por una mesa.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/tendencias/un-dia-redondo-en-el-toro-y-la-estacion/">Un día redondo en El Toro y La Estación</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Las historias también mueven sicópatas</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 17:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diego Ignacio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Amenazas]]></category>
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		<category><![CDATA[Otilio Castro]]></category>
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		<description><![CDATA[En esas tardes de ocio, cuando estamos frente a una película o detrás de una serie, por lo general y de absoluta normalidad, iniciamos un proceso de elaboración inconsciente de emociones y sentimientos con la trama. Se movilizan aspectos internos de nuestra psiquis, fibras íntimas que emergen con cada puesta en escena, según sea la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esas tardes de ocio, cuando estamos frente a una película o detrás de una serie, por lo general y de absoluta normalidad, iniciamos un proceso de elaboración inconsciente de emociones y sentimientos con la trama. Se movilizan aspectos internos de nuestra psiquis, fibras íntimas que emergen con cada puesta en escena, según sea la experiencia e historia de vida de cada uno. Es así como empezamos a identificarnos, por ejemplo, con uno de sus personajes o sentir algún grado de admiración por otro, y, siguiendo con el cliché, enemistarnos y odiar a muerte al que se viste de antagonista. Pero por favor, esto de “odiar a muerte” espero que sea tomado en un sentido figurado. Ya verá por qué.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Entendemos la disociación instrumental como una cualidad cognitiva que poseemos y que nos permite distinguir la delgada línea que existe entre la fantasía y la realidad.</span>Nos sumergimos tanto en las historias que nos angustiamos por cada circunstancia adversa, como le ocurre en <em>En busca de la felicidad</em> al personaje de Chris Gardner, protagonizado por Will Smith; nos enojarnos por las injusticias que los nazis cometían en contra de los judíos en <em>El pianista</em>; y nos alegramos por un padre que, después de varias luchas por su discapacidad, logra tener la tuición de su hija en <em>Mi nombre es Sam</em>. Somos cada vez más partícipes de lo que los guionistas y directores nos muestran a través de sus escenas. Por lo que no cabe duda: <em>las historias mueven emociones</em>. Y si no están de suerte: <em>uno que otro psicópata</em>.</p>
<p>Eso es precisamente lo que le pasó a Otilio Castro. Un lamentable incidente que nadie y ninguno de sus colegas quisiera pasar.</p>
<p>“¿Quién es Otilio Castro?”, se preguntará usted. Para los que no recuerdan o no conocen por nombre, es el actor chileno que interpretó el año pasado en <em>Los 80</em> de Canal 13 a un agente de la CNI que no se supo de su verdadera identidad hasta que la historia llegaba a su fin. Veo que ahora ya se acordó. Efectivamente, en su papel, es el que secuestró a Claudia y asesinó a Gabriel, ganándose el odio de algunos televidentes.</p>
<p>Ahora bien, lo que pudo habernos generado Otilio con su —elogiada— interpretación desapareció, en consecuencia, cuando apagamos el televisor. Pues supimos en ese preciso momento que se trataba de ficción: una actuación realizada por un profesional, que intenta en lo posible proyectar un mayor <em>realismo</em> en su trabajo, para conmover al perceptor. Y creo que así sucedió.</p>
<p>Cuando una persona logra entender esta clara y necesaria diferencia entre la persona y su creación, entre el actor y su personaje, por más que a veces nuestra cabeza de momentos los confunda, significa que poseemos una buena y eficiente disociación instrumental. “¿Una qué?”. Leyó bien: disociación instrumental. Que si bien en sicología operacionalmente tiene diferentes usos, la entendemos como una cualidad cognitiva que poseemos y que nos permite distinguir la delgada línea que existe entre la fantasía y la realidad. Salvo algunos con padecimientos confusos de conciencia que le erran.</p>
<p>Eso es justamente lo que le ocurrió al que decidió llamar al actor y amenazarlo de muerte en tres oportunidades, por el odio que le generó su papel en <em>Los 80</em>. Otilio, asustado, como era de esperarse, entabló una denuncia en carabineros.</p>
<div id="attachment_5581" class="wp-caption aligncenter" style="width: 614px"><a href="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/otiliocastro.jpg" rel="lightbox[5578]" title="+Cronicas del Reino+"><img class="size-full wp-image-5581" title="Otilio Castro" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/05/otiliocastro.jpg" alt="otiliocastro Las historias también mueven sicópatas" width="604" height="453" /></a><p class="wp-caption-text">Otilio Castro. Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/39102216@N06/5097133861/" target="_blank">+Cronicas del Reino+</a> (cc).</p></div>
<p>Este individuo, el emisor de las amenazas, con capacidades concretas de pensamiento y rasgos de desorden antisocial, presentó un rotundo fallo en esta facultad. Es decir, no pudo distinguir lo real de su entorno de los aspectos ficticios en la historia, de modo que fue tan grande su rencor que quiso darle un escarmiento telefónico al más puro estilo <a title="vibrar" href="http://moviefan2.files.wordpress.com/2010/03/scream.jpg" target="_blank" rel="lightbox[5578]">Scream</a> al pobre intérprete.</p>
<p>Quizás mucho de nosotros, en nuestras fantasías, queremos cometer los mismos delirios con algún actor que presenta sádicas y retorcidas acciones en una determinada cinematografía en el instante justo en que está ocurriendo. Otras veces, cuando nos falla esta disociación de forma momentánea y transitoria, salimos con una amarga sensación con respecto al personaje que, por extensión, la transferimos al rostro del actor, quien no tuvo más culpa que interpretar el papel de manera excelente. Pero de ahí, nada pasa. Porque más allá de aquel sentimiento, nuestra psiquis de forma instantánea y subyacente ya entabló la separación.</p>
<p>Casos similares de corte internacional han ocurrido de en la farándula hollywoodense. Personajes de alto reconocimiento mediático a los cuales han amenazado de muerte: entre los casos están Tom Cruise, Angelina Jolie, René Pérez de Calle 13 y Uma Thurman, entre otros.</p>
<p>Incuestionablemente, sabemos que existe un margen de peligro en todas aquellas figuras que están en la palestra, más si las amenazas provienen de algún fanático con trastornos mentales. De ese grupo, en mi opinión, lo que padecen mayor grado de vulnerabilidad son aquellos que visten de máscaras y guiones, cuyo fin es hacernos <em>vibrar</em> con sus interpretaciones a los que <em>estamos</em> al otro lado de la pantalla.</p>
<p>Es así como funciona el mundo de las imágenes, lo bidimensional, lo ficticio y lo llevado a escena; todo un mundo de situaciones pensadas y elaboradas para que tú y yo seamos parte, simulando un montaje emocional que nos toma, con peligros de quedar atrapados si no logramos hacer a tiempo esta disociación.</p>
<p>Sin embargo, creo que tenemos la suficiente madurez intelectual para saber que después que las luces se apagan y bajan el telón, los personajes <em>se duermen</em>, guardados en aquel singular <em>baúl de los recuerdos</em>, motivo suficiente para desligarnos y continuar con nuestras vidas. Vidas propias, con historias reales y concretas del cual preocuparnos en verdad.</p>
<p>Esperemos que Otilio haya olvidado aquel amargo rato y continúe arriba de las tablas. Después de todo, héroes y villanos en nuestro <em>zapping time</em> queremos para rato. A menos que un sociópata sin identidad y con un teléfono en la mano diga lo contrario.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/las-historias-tambien-mueven-sicopatas/">Las historias también mueven sicópatas</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>¡Felices juegos del hambre! Entrada gratuita</title>
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		<pubDate>Fri, 04 May 2012 22:12:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>vanessa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad]]></category>
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		<description><![CDATA[Con los zapatos encallecidos, encarnados a la piel harapienta y las miradas en desvarío; los piojos escarmentando y esas yagas malditas que nunca sanan de su infección purulenta. Con el pensamiento en un remoto vivir aniquilado del humano que se pensó parte de la humanidad… aniquilado por el tiempo que las rejas contuvo tras el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con los zapatos encallecidos, encarnados a la piel harapienta y las miradas en desvarío; los piojos escarmentando y esas yagas malditas que nunca sanan de su infección purulenta. Con el pensamiento en un remoto vivir aniquilado del humano que se pensó parte de la humanidad… aniquilado por el tiempo que las rejas contuvo tras el delito cometido: es el nacer de los excluidos que en nuestro país caminan desde las grises aceras, agotadas en su uso múltiple (en tanto baños públicos, alojamiento diurno y nocturno, lugar de esparcimiento —del mudo lamento—, una risa instintiva, una palabra mal pronunciada de tan sentida), a los comedores abiertos y solidarios, donde ingieren la que quizás sea su última cena.</p>
<p><em>Los juegos del hambre</em> es una película que la contingencia puso en la cartelera de mi vida, la semana pasada. Nunca voy al cine —por si algún cuico me está leyendo, cine es sinónimo de teatro, con énfasis en la combinación <em>tr</em>— por diversas razones. De hecho llegué sin haber elegido la película que vi… sin saber que había una historia de Suzanne Collins llevada a la gran pantalla, siempre empalomada de un maíz constante y sonante.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">La lógica del milagro que sustenta la trama de los juegos del hambre en esta ocasión, es impecablemente roussoniana: el humano que ha desarrollado virtudes artificiales nada puede frente a la fuerza del salvaje que ha crecido en la adversidad.</span>El argumento se teje sobre una tradición instalada y mantenida coercitivamente por el gobierno de los EE.UU., que después de una guerra civil obliga a cada estado a entregar como tributo a dos personas para sacrificar su vida en una especie de torneo romano ultramoderno, del cual solo un competidor sale victorioso, en memoria a dicha instancia histórica y con el objeto de prevenir cualquier intento de subversión. Así, los habitantes que son sorteados anualmente, viven en el terror, aunque también hay escuelas para quienes, en los estados ricos, están dispuestos a jugar y por supuesto, resultan en el 99% de los casos, invencibles. Se replican de este modo los efectos de la lotería natural <a title="John Rawls - Wikipedia, la enciclopedia libre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Rawls#Teor.C3.ADa_de_la_Justicia" target="_blank">rawlsiana</a>: bajo la estructura institucional actual, tu destino depende del lugar donde naciste.</p>
<p>El asunto es que en esta película los victoriosos sobreviven a un estado de naturaleza <a title="Thomas Hobbes - Wikipedia, la enciclopedia libre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Hobbes" target="_blank">hobbesiano</a>, donde los hombres (también las mujeres y los niños) son lobos para los hombres, y el mundo que los circunda suele ser devastador frente a una sobrevivencia desnuda y escuálida. Muchos mueren de hambre y frío.</p>
<p>La lógica del milagro que sustenta la trama de los juegos del hambre en esta ocasión, es impecablemente <a title="Jean-Jacques Rousseau - Wikipedia, la enciclopedia libre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Jacques_Rousseau" target="_blank">roussoniana</a>: el humano que ha desarrollado virtudes artificiales (aunque en este caso sean solo corporales) nada puede frente a la fuerza del salvaje que ha crecido en la adversidad. Así, la heroína es una joven cazadora de un estado sumido en la miseria, en un contexto cultural que presenta la clásica fisonomía resultante de una superestructura (que independiente de la ideología y modo de producción) se instala como un sistema de privilegios y esclavitud.</p>
<p>Más allá de la calidad de las actuaciones o efectos especiales (sobre lo cual no me puedo pronunciar por padecer de supina ignorancia), la pregunta es, ¿por qué me habló tan cerca del oído esta experiencia cinematográfica?</p>
<p><em>El Pelusa</em>, así se apodaba uno de esos hombres de rostro inolvidable, curtido en el cincelazo por la garra de una vida que desgarra. A él, un ex presidiario, me lo encontré más allá de nuestra tan conocida frontera estatal, la Plaza Italia, en un comedor abierto, solidario de la Virgen de las Nieves, en Recoleta. Él y los suyos, disgregados en el hambre y el olvido de un país que se vive entre <em>muros de la vergüenza</em> más reales y eficaces que los de Berlín, Irlanda, Palestina o México.</p>
<p>En la antigüedad, mientras la muralla China o de Constantinopla sirvieron para proteger a una comunidad con caracteres que en muchos casos devendrían en nación, en Chile las comunas (y regiones y comunas dentro de las capitales regionales) sirven a lo que hemos dado en llamar <em>segregación social.</em> Pero esos términos no nos hablan. Al contrario, silencian en lugar de gritar la realidad a la que cada uno de nosotros consiente tácitamente. Si usted le dice a uno de ellos (me refiero a esos presidiarios encadenados) que es víctima de segregación social, ¿cuál cree que será su respuesta? Es como escuchar a la Vallejo hablar de la <em>vía armada</em>. ¿Qué es una <em>vía</em>? En los tiempos en que las cosas se hablaban por su nombre, se decía <em>lucha</em>.</p>
<p>Pero, ¿qué significa <em>segregación</em>? Discriminación, rechazo, repugnancia, asco, antipatía, aversión, que cristaliza en la <em>oferta</em> y <em>escasez</em> de oportunidades según los grados de libertad y coerción que se instalan tanto desde el Estado como desde el mercado. En Chile la libertad se compra y siempre hay algunos más iguales que otros. Una prueba irrefutable se encuentra en el comportamiento de nuestra elite política, para la cual el Estado de Derecho consiste en fijarse los sueldos, pero solo ellos lo pueden hacer. (Toda semejanza con los regímenes oligárquicos es mera coincidencia. En Chile existe Estado de Derecho y por ende, cualquiera puede fijarse el sueldo, lo que sucede es que los ciudadanos compartimos una cultura donde la austeridad y las virtudes constituyen el andamiaje de la vida social).</p>
<p><em>El Pelusa</em> me regaló un cactus, aún vivo en mi jardín, tan vivo como su recuerdo. Tomaba mis manos y yo podía mirarme en su celeste horizonte de pupilas perdidas por el asombro anidado en el hecho de que alguien oyera sus palabras, reparara en su presencia, lo mirara como a un igual.</p>
<p>Tiempo más tarde, mientras caminaba por las calles acompañada por un personaje de esos que solemos llamar pretendientes, jotes, postulantes, interesados, aves de carroña (…), había otro de esos otros ¿humanos? durmiendo en sus orines, botado y borracho por los tragos del abandono, consumido en la inopia del olvido. Pasamos delante de él y al ver que el transeúnte de las pretensiones no reparaba en su presencia le dije: “Me encantaría estar en su lugar”. “¡¿Cómo?!”, preguntó sorprendido. “Claro, si hubiese sido yo la que está ahí, habrías mirado. Porque en nuestro país una mujer, y todavía rubia, jamás ha sido vista en esas condiciones. Por eso me encantaría ser la primera”. Bueno, el jote se echó a volar y las pretensiones con él, pero quedó el mensaje de este Chile flotando en la forma de un éter social, que recobró su fuerza la semana pasada en la voz del despliegue cinematográfico y su puesta en escena de nuestra realidad que en su neón plañidero susurraba el dulce eco de nuestro consentimiento tácito: “felices juegos del hambre”.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/felices-juegos-del-hambre-entrada-gratuita/">¡Felices juegos del hambre! Entrada gratuita</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Excursión a las trincheras de papel</title>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2012 19:39:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Feria]]></category>
		<category><![CDATA[Historias]]></category>
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		<description><![CDATA[Se sienta cerca del suelo, casi tocándolo, para así vernos las caras cuando saca la suya del libro que tiene en las manos. Sucede lo mismo en muchas partes pero de distintas maneras. En este caso, nosotros nos acercamos al suelo y miramos sus libros con detención, buscando algún apellido o alguna inscripción que nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se sienta cerca del suelo, casi tocándolo, para así vernos las caras cuando saca la suya del libro que tiene en las manos. Sucede lo mismo en muchas partes pero de distintas maneras. En este caso, nosotros nos acercamos al suelo y miramos sus libros con detención, buscando algún apellido o alguna inscripción que nos atrape. Es una colección de la que a alguna persona le debió doler desprenderse. Una fila de lomos que leemos con los dedos se despliega, subiendo y bajando. El vendedor nos observa por encima de sus lentes y busca el momento en que lo miremos de vuelta.</p>
<p>—Yo sé lo que andan buscando —nos dice. Y es curioso, porque por lo general ni nosotros sabemos. Pero nos conoce. A veces vamos y es como un amigo.<br />
—¿Este a cuánto lo tiene? —le pregunto inocentemente al ver su cara.<br />
—Esa es la primera edición en español del <em>Ulises</em> de Joyce —me explica—. Lo tengo a treinta mil pesos. Regalado.</p>
<p>Nos miramos con mi polola. Miro el libro, ahora con un respeto ceremonial. Muevo apenas su tapa como si después de setenta años se fuera a romper. Después de una media hora nos vamos con un libro de conversaciones entre Rodin y otro artista. Nos vamos con los dedos impregnados de libros viejos: una mezcla entre cuero, polvo y papel.</p>
<p>Un poco más allá está otro vendedor, pero no cualquiera: es un patriota. Se nota que se ha ganado con los años un hogar en su nación de los libros. Por eso los defiende de lo que considere inmiscuirse en su territorio.</p>
<p>—¿A cuánto tiene esta libreta?<br />
—Quince lucas —luego de que su rostro se deformara como si hubiese estado buscando la respuesta en el fondo de su estomago, se retorciera, nos mirara y la sacara. No nos ofrece un precio. La dejamos donde estaba y nos vamos. Él se queda en su trinchera celebrando la victoria.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Cuando tomamos un libro usado, nos hacemos cargo de su historia y de aquello hay que ser consciente. Perteneció a alguien. Nos llevamos la historia que alguien dejo sin terminar pero que tampoco nosotros la culminaremos.</span>Así como en el persa Biobío, Santiago está repleto de lugares como estos. Son paraderos comunes para lectores y libros. Puntos de encuentro donde el tiempo borró el diecinueve por ciento y decantó los títulos perennes de “los Cohelos”. Así lo ve una antigua librera de la Usach: “El público es conocido. Con el tiempo sabemos qué traer y qué no. Y siempre van a ver autores que la gente va a buscar”. Su puesto se extiende por varios metros y ofrece una biblioteca que cualquiera se quisiera. Confiesa también que no los ha leído todos y quizás nunca los lea.</p>
<p>Tenemos la costumbre de llevarnos historias de otros con nosotros. Las oímos de nuestros padres, de nuestros amigos, las repetimos a nuestras parejas, las encontramos en canciones, películas y libros. Las hacemos nuestras pero no es así. Probablemente todo lo que hablamos proviene de una historia inicial que se remonta a los inicios de nuestros tiempos y que tan solo ha ido mutando como un virus para evitar que muera.</p>
<p>Los miedos y esperanzas siempre han sido los mismos. Las historias siempre han sido las mismas, no así nosotros. Pocas veces nos encargamos de continuar esta historia; la abandonamos a su suerte. Cuando tomamos un libro usado, nos hacemos cargo de ella y de aquello hay que ser consciente. Perteneció a alguien. Nos llevamos la historia que alguien dejo sin terminar pero que tampoco nosotros la culminaremos. Somos para el libro lectores de paso. Luego la historia nos dejará a nosotros. Querámoslo o no, así es y nos gusta. Quizás es por eso que pudimos empatizar con ese vendedor patriota. Nadie quiere dejar de ser uno mismo. Nos valemos de las historias para componernos. Es el aire de nuestras velas. Nos podemos atrincherar en ellas y atacar.</p>
<p>Galeano en <em>El Libro de los abrazos</em> dice que la voz humana siempre encuentra por donde salir. Por eso no se aflija si el libro que está buscando no lo encuentra a usted, o peor aún, lo encuentra pero no puede comprarlo. Aquella voz hallará la forma de evadir el impuesto, de asaltar el tiempo y caer en sus manos. Eso no significa que deba desistir. Acérquese a su puesto más cercano, entrométase y deje que la historia lo lea a usted.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/excursion-a-las-trincheras-de-papel/">Excursión a las trincheras de papel</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>La terapia de Pilar Sordo: ¿sicología?</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 21:02:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Constanza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Buenos Días a Todos]]></category>
		<category><![CDATA[Conservadurismo]]></category>
		<category><![CDATA[Opinología]]></category>
		<category><![CDATA[Pilar Sordo]]></category>
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		<description><![CDATA[Conocí a Pilar Sordo hace más de cinco años, cuando la llevaron a mi colegio a dar una charla. Mi excolegio es supercatólico, entonces la presentación estaba enmarcada en los temas valóricos, familiares y de crianza. En esa ocasión, con el gimnasio lleno de mamás expectantes, Pilar Sordo habló coloquialmente de la familia, el matrimonio, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Conocí a Pilar Sordo hace más de cinco años, cuando la llevaron a mi colegio a dar una charla. Mi excolegio es supercatólico, entonces la presentación estaba enmarcada en los temas valóricos, familiares y de crianza. En esa ocasión, con el gimnasio lleno de mamás expectantes, Pilar Sordo habló coloquialmente de la familia, el matrimonio, los hijos, el colegio y el trabajo, siempre en una línea conservadora. Las señoras aplaudían de pie y se reían a carcajadas con sus anécdotas. En ese tiempo yo ya tenía en mente estudiar sicología y pensé: <em>es que <strong>no puede ser</strong> tan simple</em>.</p>
<p>Hoy, después de cinco años de haber estudiado epistemología, filosofía, neurociencias, método científico y otras materias más complejas y específicas, puedo decir que nada era tan simple. Pilar Sordo ha publicado cinco libros, ha trabajado en televisión, ha dado miles de charlas, ha sido asesora del Mineduc y del Sernam, ha estado de gira por varios países y es acreedora del premio Mujeres Siglo XXI, entre otros galardones.</p>
<p><em>¿Cómo lo hace?</em></p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">En el video se puede observar cómo en menos de cinco minutos transgrede normas tan básicas como la privacidad de la terapia, la confidencialidad del contenido, el secreto profesional, el respeto a la libre elección y autonomía del paciente, por nombrar algunos artículos.</span>Al leer sus trabajos, escucharla en persona, ver sus videos y recoger opiniones sobre ella, queda en evidencia que su estrategia es hacer que la gente se sienta identificada mediante la narración de situaciones cotidianas. Administra consejos desde el sentido común sin mayores bases teóricas, lo que no resulta de gran ayuda para las personas, sino que por el contrario: confirma su padecer enviando el mensaje <em>sí, esto nos pasa a todos</em> sin entregar soluciones oportunas. Esta actitud deja mucho que desear de una profesional de la salud mental. En otras palabras, es como un médico atendiendo a pacientes en la tele diciendo: <em>sí, todos nos resfriamos, es normal resfriarse, a cualquiera le puede pasar… ¡y puchas que son terribles los mocos! ¡Cuesta tanto sacarlos de la ropa! ¡Jajaja!</em></p>
<p>El <a title="Código de ética « Colegio de Psicólogos de Chile" href="http://www.colegiopsicologos.cl/el-colegio/comisiones/comision-de-etica/estatutos/" target="_blank">Código de Ética</a> del Colegio de Psicólogos de Chile estipula ciertas acciones y actitudes básicas que todo sicólogo debe tener en cuenta para un ejercicio ético de la profesión. Sin embargo, parece que doña Pilar aún no se entera de su existencia.</p>
<p>En el video que inicia el artículo se puede observar cómo en menos de cinco minutos transgrede normas tan básicas como la privacidad de la terapia, la confidencialidad del contenido, el secreto profesional, el respeto a la libre elección y autonomía del paciente, por nombrar algunos artículos. La paciente siente culpa, rabia y pena por la muerte de su hija. Acostada sobre un diván en una improvisada consulta dentro del estudio de un matinal de televisión le cuenta sus sentimientos a la sicóloga. Privacidad y confidencialidad a las pailas.</p>
<p>Una vez iniciada la conversación, inicia una seguidilla de frases <em>pa&#8217;l bronce</em>:</p>
<blockquote><p>Los seres humanos no hemos sido capaces de ponerle nombre a la muerte de un hijo.</p></blockquote>
<p>¿En serio? A mí me enseñaron que se llama <em>crisis no-normativa.</em></p>
<blockquote><p>¿Tú no crees que uno de los errores más grandes que has cometido es vivirte esta pena sola?</p></blockquote>
<p>Eso, hágale sentir más culpa, cuestione más su pasado.</p>
<blockquote><p>¿Y porqué tienes que decidir tú eso?</p></blockquote>
<p>¡Porque es <strong>su</strong> vida y <strong>su</strong> sentir, pues, mujer! ¡Es un ser humano autónomo que puede elegir! ¿Acaso <em>queríai</em> que le preguntara al vecino?</p>
<p>Luego, comienza a entregar opiniones subjetivas en forma de aseveración, cuestiones que por lo demás no tienen base teórica, son completamente refutables y no contituyen una certeza:</p>
<blockquote><p>Si hubieras hecho una reunión familiar donde todos hubieran llorado, hoy no estarías sentada aquí, te lo doy firmado.</p></blockquote>
<p>Eso, siga aumentando la culpa. ¿Ahora tiene una máquina del tiempo y una bola mágica?</p>
<blockquote><p>Ella [la hija] está mejor que todos nosotros juntos, ella está regio, ella está muerta de la risa allá arriba [en el cielo], feliz.</p></blockquote>
<p>Te pasaste, ningún ser humano puede saber qué hay después de la muerte. Ese tipo de opiniones las entrega un cura desde la fe, no un sicólogo desde la ciencia.</p>
<p>Finalmente, con más perfil de opinóloga que de sicóloga, le pregunta a la paciente: <em>¿Te hace sentido lo que te digo o estoy hablando locuras?</em> Pero obvio que le hace sentido, si lo único que hizo fue tomar su discurso y confirmarlo. Avaló su culpa, avaló su sentimiento de egoísmo y le entregó consejos en la misma línea de las creencias de la paciente.</p>
<p>La clave de su éxito es decirle a las personas exactamente lo que quieren escuchar, confirmar su padecer sin entregar soluciones. La gente se siente identificada, no cabe duda, sin embargo siguen padeciendo los mismos problemas. Pilar Sordo llena auditorios de colegio y sube el rating en los matinales hablando de cotidianeidad y de crianza, haciendo que la gente se sienta comprendida. ¿Pero para qué le sirve a la gente? Para nada. Sólo le sirve a ella para llenarse los bolsillos de plata, obviamente, dejando de paso, una pésima imagen de los sicólogos.</p>
<p>Vea el video y por favor, lea los comentarios que aparecen abajo del mismo en YouTube.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/la-terapia-de-pilar-sordo-sicologia/">La terapia de Pilar Sordo: ¿sicología?</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>El reflejo de la nacionalización de YPF</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Apr 2012 00:29:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastian</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Aguirre Cerda]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Frei Montalva]]></category>
		<category><![CDATA[Nacionalización]]></category>
		<category><![CDATA[Política Económica]]></category>
		<category><![CDATA[YPF]]></category>

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		<description><![CDATA[Es difícil imaginar un país sin riquezas. Un país sin la visión práctica de sacar provecho de una actividad económica determinada y específica para el desarrollo de sus habitantes y su calidad de vida. Las formas que se adoptan pese a ser variadas siempre coinciden en la noción del bien común y en la interpretación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es difícil imaginar un país sin riquezas. Un país sin la visión práctica de sacar provecho de una actividad económica determinada y específica para el desarrollo de sus habitantes y su calidad de vida. Las formas que se adoptan pese a ser variadas siempre coinciden en la noción del bien común y en la interpretación que tienen sobre él las políticas públicas que se van adoptando. Detrás de eso vienen acechando la libertad, el emprendimiento, la distribución de los ingresos, la idea de un estado fuerte y activo o pequeño y limitado, y así tantas otras cosas que es difícil hacer un análisis breve para explicarlo.</p>
<p>Lo cierto es que Argentina es un paciente cuyo caso médico es bastante atractivo de diagnosticar, pues la visión de cada médico no está condicionada solo por la medicina en este caso, sino que por los otros síntomas de supuestas enfermedades modernas y las cuales padece dicho país según varios especialistas. Pese a que es urgente mandar a los economistas a estudiar historia y filosofía y a los políticos a una sala de clases de un liceo municipal con mayoría de alumnos socialmente vulnerables, es importante que en nuestro país se abra la discusión acerca de estos temas.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">La mayoría de los que cuestionan absolutamente la decisión y que vaticinan un desastre  económico al otro lado de la cordillera suelen coincidir con ser los mismos que olvidan nuestra historia reciente.</span>Me voy a saltar todo ese cuento del elefante, CFK y los dimes y diretes entre Repsol y las autoridades del país vecino para ir al tema de fondo: ¿Es legítimo que los países decidan soberanamente ser dueños de los recursos naturales de sus territorios y de las riquezas derivadas de su explotación? ¿Es justo que las utilidades de una industria de importancia nacional y estratégica asegure el desarrollo armónico de una sociedad en general y no sólo del grupo económico que la dirige? ¿Tendrán los habitantes de este país el derecho a soñar con el progreso integral de nuestra sociedad y a ser partícipes deliberativamente de estos temas? ¿Será el momento de irrumpir en la mesa donde se toman todos los acuerdos? ¿Estarán ustedes dispuestos a contribuir desde el lugar en que se encuentren primero a la discusión y después a la proyección de lo que lleguemos a decidir? ¿Dejaremos de ser y sentirnos chilenos sólo cuando juega la selección, la Teletón, los terremotos y en el dieciocho?</p>
<p>La mayoría de los que cuestionan absolutamente la decisión y que vaticinan un desastre económico al otro lado de la cordillera suelen coincidir con ser los mismos que olvidan nuestra historia reciente. Los que hayan leído el libro de María Olivia Monckeberg <em>El Saqueo de los grupos económicos al Estado chileno </em>lograrán darse cuenta de que los nombres suelen repetirse una y otra vez, y nadie dice nada. Tantos juicios históricos respecto a los derechos humanos y su violación durante la dictadura nublaron la situación paralela que se desarrolló y gracias a eso un grupo reducido de personas fue capaz de aprovechar una situación fáctica para proceder a robarse Chile, ni más ni menos. Cuesta entender esa inconsecuencia para hablar de las grandezas nacionales mientras se traicionan esas mismas palabras y se justifican en que hoy somos 8 veces más ricos que nuestros abuelos, lo que habilitaría a perpetuar  un modelo de gestión que sólo acrecenta desigualdades, centraliza y concentra las riquezas en un lugar del territorio y en un grupo de familias.</p>
<p>Nadie está hablando de crear una industria nacional y productiva de un día para otro, ni tampoco de llegar y empezar a renacionalizar el cobre y otras actividades que pueden ser consideradas como estratégicas. Estamos hablando de algo más complejo y oportuno de plantear: estamos hablando de un proyecto estratégico de desarrollo nacional. En el que le decimos a los extranjeros que Chile es un país seguro para invertir, pero en el que es deber actualizar los estatutos que dirigen esas inversiones y que si quieren venir a multiplicar su dinero deberán someterse a condiciones similares a la de otros países en los que hace décadas decidieron aquello que aún nosotros somos incapaces de siquiera plantear decididamente. </p>
<p>El mundo ya no es el de los tiempos de Aguirre Cerda ni está sujeto al contexto histórico de los tiempos de Frei Montalva y Allende, pero se encuentra muy próximo a sufrir grandes transformaciones. Por lo pronto Chile debe aprender mucho del caso argentino. En primer lugar debe entender que los procesos implican sacrificios y que las determinaciones, si bien pueden ser drásticas, no por eso deben saltar su normativa, regulación ni mucho menos darle una connotación político-partidista única a un tema que es nacional, contingente y transversal. Luego debe comprender que es necesario un cuestionamiento previo de su ciudadanía en torno a los medios de comunicación, centros académicos e investigación de todos niveles y vida cotidiana que sea capaz de remecer al país entero. De ello debe derivar una expresión política pluralista que sea capaz de encauzarla y llevarla a efecto. Además todo eso debe ser realizado en un tiempo razonable y no cuando se lo hayan llevado todo. Así se va construyendo el país de todos al estilo Plan Z. </p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/el-reflejo-de-la-nacionalizacion-de-ypf/">El reflejo de la nacionalización de YPF</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Resultado del concurso &#8220;Game of Thrones&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Apr 2012 01:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DILO.cl</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[A Game of Thrones]]></category>
		<category><![CDATA[Concursos]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya tenemos el nombre del ganador de los cuatro primeros libros de la saga A Song of Ice and Fire de George R. R. Martin. Como ya anunciamos en la entrada del concurso, debían seguirnos en Twitter y retuitear el mensaje oficial; o bien ponerle &#8220;me gusta&#8221; a nuestra página en Facebook y compartir el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya tenemos el nombre del ganador de los cuatro primeros libros de la saga <em>A Song of Ice and Fire</em> de George R. R. Martin. Como ya anunciamos en <a title="DILO.cl regala “A Game of Thrones”" href="http://dilo.cl/2012/04/dilo-cl-regala-a-game-of-thrones/" target="_blank">la entrada del concurso</a>, debían seguirnos en Twitter y retuitear el mensaje oficial; o bien ponerle &#8220;me gusta&#8221; a nuestra página en Facebook y compartir el estado que dijimos.</p>
<p>Para que quede claro quiénes participaron en el concurso, aquí están los que compartieron <a title="¡DILO.cl regala A Game of Thrones" href="https://www.facebook.com/shares/view?id=340557866003299" target="_blank">en Facebook</a> y acá los que lo hicieron <a href="https://twitter.com/dilocl/statuses/192687879468756992" target="_blank">a través de Twitter</a>.</p>
<p>De entre las personas que cumplieron con las instrucciones del concurso, tenemos <strong>una ganadora</strong>, que compartió nuestro estado el miércoles a las 4:45PM y cuyo enlace pueden <a href="https://www.facebook.com/r.tragatemisdedos/posts/387944831245987" target="_blank">confirmar acá</a>.</p>
<p>¡Felicidades a Rocío! Envíanos un correo a <strong>revista</strong> [<strong>@</strong>] <strong>dilo.cl</strong> para que coordinemos la entrega de tu premio.</p>
<p>Muchas gracias a todos los que participaron en este primer concurso de <strong>DILO.cl</strong>. Esperamos tenerlos seguido por acá y estén atentos, que habrá más premios.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/destacados/resultado-concurso-game-of-thrones/">Resultado del concurso &#8220;Game of Thrones&#8221;</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Pablo y Julián volvieron al Olimpo</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Apr 2012 16:10:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabián</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Capitán Yáber]]></category>
		<category><![CDATA[Cárcel]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[La Polar]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Alcalde]]></category>
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		<description><![CDATA[Todo fue tan raro. Los vi salir del anexo Capitán Yáber con la mirada perdida, igual que los delincuentes cuando ven la luz de la calle. La corte decidió en diciembre que eran un peligro para la sociedad, pero cambió de idea. Tal vez reconsideraron que son millonarios, la definición de éxito que de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todo fue tan raro. Los vi salir del anexo Capitán Yáber con la mirada perdida, igual que los delincuentes cuando ven la luz de la calle. La corte decidió en diciembre que eran un peligro para la sociedad, pero cambió de idea. Tal vez reconsideraron que son millonarios, la definición de éxito que de las películas y la tele. Pero salvo la hija de uno, que deambuló gris mientras su padre aún sufría tras las rejas, solo los esperaron abogados y asesores. Supongo que la cárcel no es para millonarios, ni menos para sus familias.</p>
<p>No sé si aún la tienen, pero la cantidad de plata que ganaron hasta antes de que estallara el caso La Polar fue escandalosa. Cuando <a title="BBC Mundo - Noticias - Lo que oculta la riqueza de Chile" href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/06/110623_chile_economia_desigualdad_vh.shtml" target="_blank">lees en la BBC</a> que alrededor del 60% del país vive con menos ingresos que el promedio de Angola, da escalofríos saber que Pablo Alcalde y Julián Moreno tuvieran sueldos tan, pero tan grandes que fácilmente alcanzaban para educar a cientos de niños. No tenían la fortuna del presidente Piñera, pero sí los recursos suficientes como para mantener fuera de la pobreza a una villa completa. ¿Su pega? Dirigir. El resto venía de acciones y empresas paralelas.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Da escalofríos saber que Pablo Alcalde y Julián Moreno tuvieran sueldos tan, pero tan grandes que fácilmente alcanzaban para educar a cientos de niños.</span>Eran jefes-jefes, nada de pichiruchis. Uno presidía el directorio de la empresa y el otro tenía a cargo una gerencia importante. Eran de esos tipos que si trabajas en su empresa y te los cruzas, tienes que bajar la mirada y caminar rapidito para que no piensen que sacas la vuelta. Porque a pesar de que los ves una vez cada dos meses, mandan al que manda al que te manda. O sea, eran cuáticos. No son delincuentes, por ningún motivo: esos solo están en la calle asaltando a la gente. Pablo y Julián son unos caballeros, gente como uno. Cómo se te ocurre.</p>
<p>Aún no eran las seis de la tarde cuando salieron por un portón lateral a la ex Penitenciaría. El día estuvo soleado y aún hacía tanto calor que a la tía de las bebidas hacía rato que no le quedaban. Ellos son millonarios, el orgullo de la sociedad y la fuente de bonanza para el país, pero nadie los esperaba. Y la forma en que huyeron de la vista de la gente fue vergonzosa. Los únicos que estaban ahí <em>para ellos</em> fueron sus lacayos, pagados con la plata que los tuvo tras las rejas. Los únicos que estaban ahí <em>por ellos</em> eran los periodistas, que no ocultaron sus caras de sorpresa cuando los vieron huir con la cola entre las piernas.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Ahora sí que parecen millonarios: descansan alejados de la banalidad del mundo, confinados al Olimpo que ellos mismos se construyeron.</span>Moreno no tuvo que avanzar ni diez metros para llegar al auto que lo esperaba. No dijo nada. Agachó la cabeza y se fue directo a su nueva prisión: su casa. Alcalde demoró más, pero por problemas logísticos y no porque decidiera caminar con dignidad. No encontraba su auto. Su cara gris se arrugaba cuando la jauría de prensa bloqueaba su paso, hasta que finalmente cedió. &#8220;Esto ha sido muy duro&#8221;, dijo con elocuencia, como si su rostro destruido sugiriera lo contrario. El hueso-cuña dejó felices a los perro-distas, que lo liberaron y le permitieron subir al auto que lo sacaría de la cárcel. Su familia ni se asomó.</p>
<p>Desde el jueves 12 que los millonarios están en sus casas. &#8220;Arresto domiciliario total mientras dure la investigación&#8221;, dijo el presidente la corte. Pablo Alcalde y Julián Moreno ahora están presos en sus hogares, resguardados por Gendarmería y con prohibición absoluta de salir. Al fin pueden volver a la normalidad, al menos hasta octubre, cuando termine la investigación preliminar del caso. Ahora sí que parecen millonarios: descansan alejados de la banalidad del mundo, confinados al Olimpo que ellos mismos se construyeron, resguardados de toda la lacra mal agradecida que los puso tras las rejas a ellos, los creadores de riqueza, los benefactores de Chile. Todo por decidir por los rotos sin preguntarles, como si hubiesen sido los primeros.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/pablo-y-julian-volvieron-al-olimpo/">Pablo y Julián volvieron al Olimpo</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Reality shows o &#8220;la educación no paga&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 22:20:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Constanza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Angélica Sepúlveda]]></category>
		<category><![CDATA[CNTV]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Mundos Opuestos]]></category>
		<category><![CDATA[Reality Shows]]></category>
		<category><![CDATA[Televisión]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad]]></category>

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		<description><![CDATA[—¡Ella la forma de actuar que tiene es la violencia! ¡Pero qué rotería más grande! —se queja Angélica. —Pero Angélica, las dos se gritan —responde Andrés. —Pero no estoy hablando del grito, estoy hablando de la reacción. Unos verdaderos filósofos deconstruyendo el relato. Así es como se desarrolla una conversación dentro de Mundos Opuestos, luego [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>—¡Ella la forma de actuar que tiene es la violencia! ¡Pero qué rotería más grande! —se queja Angélica.<br />
—Pero Angélica, las dos se gritan —responde Andrés.<br />
—Pero no estoy hablando del grito, estoy hablando de la reacción.</p>
<p>Unos verdaderos filósofos deconstruyendo el relato. Así es como se desarrolla una conversación dentro de <em>Mundos Opuestos</em>, luego de que dos chiquillas se palabrearan, repartieran garabatos, improperios varios y finalmente un manotazo con sangre incluida. El episodio fue transmitido por Canal 13 y motivó 29 denuncias del público al Consejo Nacional de Televisión.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">¿Cómo es posible que hayamos llegado a un punto donde es más rentable agarrarse de las mechas con alguien que estudiar una profesión?</span>Para quienes no han visto el reality, los instruyo un poquito: básicamente son dos equipos que compiten para ganar una estadía en el futuro; el que pierde se va al pasado. No, no viajan en el tiempo: están en una casona con dos ambientes separados, uno ambientado precariamente y otro con muchas comodidades. Dentro de la casa-estudio hay hartos camarógrafos, iluminadores y asistentes que tienen que hacer como que no están ahí para que los cahuines, peleas y romances se desarrollen <em>espontáneamente</em>.</p>
<p>La pelea fue una de las últimas escenas que logró capturar la atención de los medios y saturó las redes sociales, haciendo que aunque uno no siga el reality, igual termine captando algo si abre Twitter o Facebook. El motivo de la pelea parece ser irrelevante, ya que la gente vuelca su interés sobre las contrincantes, alentando a Fanny —vendedora ambulante antes del encierro— por el heroico acto de aforrarle a Angélica —veterana de los <em>realities</em>—, la cual es devaluada en casi todas las instancias existentes en internet. Si no me cree, <em>googlee</em> &#8220;chuky mundos opuestos&#8221;.</p>
<p>En el siguiente estado de Facebook publicado en una página de farándula, se resume —con 180 likes— la opinión popular:</p>
<blockquote><p>Si la cabra piensa que por tener formación Universitaria es superior y tiene derecho a ofender a alguien con menos estudios, ¿por qué $%#&amp;!@ anda dando bote de un reality en otro?</p></blockquote>
<p>Mientras hago fila en la fotocopiadora de la U para  pedir los textos para la prueba, miro al Lucho que saca las hojas mientras ve el reality en una tele chica y me pregunto: ¿cómo es posible que hayamos llegado a un punto donde es más rentable agarrarse de las mechas con alguien que estudiar una profesión? Un <em>egresado</em> de reality show gana alrededor de 400 mil pesos por evento, por solo menear el poto encima del escenario un par de horas en una disco. Un sicólogo clínico recién egresado gana alrededor de 350 mil pesos sanando personas en jornada completa, dice una de mis profesoras.</p>
<p>Claramente, el mercado del entretenimiento paga mejor, pero el entretenimiento más rentable en Chile sigue siendo la farándula. Cómo me gustaría que fuera el teatro, la música, la danza, la poesía, la literatura de calidad y no la prensa rosa y amarillista. Las iniciativas culturales existen. Por dar un ejemplo, están las entrevistas realizadas por Cristián Warnken en el programa <em>Una Belleza Nueva</em>, cuyo sitio de Internet consigna: <em>No te aflijas, la belleza volverá a regocijarte con su gracia</em>.</p>
<p>Al parecer, la dinámica <em>pan y circo</em>, que funcionó tan bien para Julio César y Aureliano, sigue dictando pauta hoy en día. Si en Roma entregaban a los ciudadanos alimento gratuito y entretenimiento de baja calidad, hoy el pueblo parece ser agasajado de becas y beneficios, se pretende calmar los ánimos con promesas y soluciones parche, mientras la farándula se ocupa de mantener nuestra atención lejos del acontecer, lejos de lo relevante y de los hechos que nos son propios, entreteniéndonos lo más posible antes de que nos demos cuenta que tenemos derecho a intervenir.</p>
<p>¿Qué opinan ustedes?</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/reality-shows-la-educacion-no-paga/">Reality shows o &#8220;la educación no paga&#8221;</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>DILO.cl regala los libros de &#8220;A Game of Thrones&#8221;</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 18:58:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DILO.cl</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[A Game of Thrones]]></category>
		<category><![CDATA[Concursos]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Sabemos que te gusta Game of Thrones tanto como a nosotros, así que nos volvimos locos y decidimos regalarte los libros originales que inspiraron la serie. Si ganas, no tendrás que esperar una semana completa para saber cómo sigue la historia en HBO. El premio del concurso incluye A Game of Thrones, A Clash of [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sabemos que te gusta <a title="Game of Thrones (TV Series 2011) - IMDb" href="http://www.imdb.com/title/tt0944947/" target="_blank">Game of Thrones</a> tanto como a nosotros, así que nos volvimos locos y decidimos regalarte los libros originales que inspiraron la serie. Si ganas, no tendrás que esperar una semana completa para saber cómo sigue la historia en HBO. El premio del concurso incluye <em>A Game of Thrones</em>, <em>A Clash of Kings</em>, <em>A Storm of Swords</em> y <em>A Feast for Crows</em>, los cuatro primeros títulos de la saga <em>A Song of Ice and Fire</em> de George R. R. Martin. (Lo sentemos, pero <em>A Dance with Dragons</em> no venía en el paquete. No todo podía ser tan bueno <img src='http://dilo.cl/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt="icon razz DILO.cl regala los libros de A Game of Thrones" class='wp-smiley' title="DILO.cl regala los libros de A Game of Thrones" /> ).</p>
<p><strong>Para participar, tienes dos alternativas:</strong></p>
<ol>
<li><a title="DILO.cl (dilocl) on Twitter" href="https://twitter.com/dilocl" target="_blank">Seguirnos en Twitter</a> y retuitear <a href="https://twitter.com/dilocl/status/192687879468756992" target="_blank">el tuit oficial</a> que menciona el concurso.</li>
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</ol>
<blockquote class="twitter-tweet"><p>¡DILO.cl regala A Game of Thrones! Síguenos, retuitea y estarás participando: <a href="http://t.co/77ozlHWJ" title="http://dilo.cl/2012/04/dilo-cl-regala-a-game-of-thrones/">dilo.cl/2012/04/dilo-c…</a> <a href="https://twitter.com/search/%2523DILOclRegalaAGameOfThrones">#DILOclRegalaAGameOfThrones</a></p>
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<p><script src="//platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>El viernes sortearemos los libros entre toda la gente que haya retuiteado los mensajes del concurso, hayan usado el <em>hashtag</em> o hayan comparitido nuestro estado en Facebook. Ojo que <strong>si el ganador no le puso &#8220;me gusta&#8221; a nuestra página o no nos sigue en Twitter, el número se irá <em>al agua</em> y volveremos a sortear</strong>.</p>
<p><strong>Respuestas a las preguntas frecuentes</strong></p>
<p><em>Sí, los libros están en inglés.</em></p>
<p><em>Tenemos guardados todos los correos de los retuits y los meteremos en nuestra tómbola </em>powered by <em><a title="RANDOM.ORG - True Random Number Service" href="http://www.random.org/" target="_blank">random.org</a>. También usaremos los datos que genera Facebook para las páginas, así que no intenten hacer trampa <img src='http://dilo.cl/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt="icon wink DILO.cl regala los libros de A Game of Thrones" class='wp-smiley' title="DILO.cl regala los libros de A Game of Thrones" /> </em></p>
<p><em>El envío a regiones es por cobrar. No tenemos el corazón tan grande <img src='http://dilo.cl/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt="icon razz DILO.cl regala los libros de A Game of Thrones" class='wp-smiley' title="DILO.cl regala los libros de A Game of Thrones" /> </em></p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/destacados/dilo-cl-regala-los-libros-de-a-game-of-thrones/">DILO.cl regala los libros de &#8220;A Game of Thrones&#8221;</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Virginia Tech en el Teatro del Puente</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 21:59:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maritza</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Los Contadores Auditores]]></category>
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		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
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		<description><![CDATA[Pequeños temblorcitos acompañan la espera para entrar a la función de CHO, que en coreano significa hermoso. A pesar de que es lógico que el Teatro del Puente se balancee, ya que es un puente, es un poco incómodo. De repente todos se quedan callados, se miran entre sí y el murmullo llena el ambiente: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pequeños temblorcitos acompañan la espera para entrar a la función de <em>CHO, que en coreano significa hermoso</em>. A pesar de que es lógico que el <a title="Teatro del Puente - Santiago, Chile - foursquare" href="https://foursquare.com/v/teatro-del-puente/4b7003d6f964a52071032de3" target="_blank">Teatro del Puente</a> se balancee, ya que es un puente, es un poco incómodo. De repente todos se quedan callados, se miran entre sí y el murmullo llena el ambiente: &#8220;ahora se está moviendo&#8221;. Pero una vez abiertas las puertas de la sala, la vida propia del suelo deja de ser novedad y rápidamente el público se ordena y acomoda en sus lugares. Pero antes de que la gente termine , dos actrices ya están listas en escena.</p>
<p>Con la típica ropa de cheerleader estadounidense, las artistas interpretan bailes de porristas mientras de fondo suenan energéticos temas gringos, todo esto para crear el ambiente desde la entrada del público. Los bailes son ridículos y las cheerleaders un poco torpes. A simple vista, desde ese minuto ya hay una certeza: se está parodiando algo. La escenografía también es muy recargada. Un corazón formado por muchas ampolletas, incontables banderas de Estados Unidos, una canasta de baloncesto, un bate de béisbol, cojines, cajas, ropa en el piso, cortinas, casilleros, un sillón, un colchón, entre otras cosas, son las que más resaltan.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">La obra está basada en la historia de Seung-Hui Cho, el asesino de Virginia Tech, quien en el año 2007 asesinó a 32 personas, hirió a 25 y posteriormente se suicidó.</span>A pesar de que se pueda creer que hay cosas para rellenar, en el teatro prima una regla por sobre todo: en la escenografía nunca, pero nunca, sobra algo. Cada elemento está ahí porque es estrictamente necesario, ya sea porque se va a usar, o porque el objeto puede entregar un mensaje por sí solo, pero nunca están ahí porque sí. La gracia está en que cuando uno va a ver <em>CHO</em>, debe poner ojo en los detalles para descifrar y entender por qué hay tantas cosas.</p>
<p>Se llena la sala, apagan las luces y empieza la función. La obra está basada en la historia de <a title="Cho Seung-hui - Wikipedia, la enciclopedia libre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cho_Seung-hui" target="_blank">Seung-Hui Cho</a>, el asesino de Virginia Tech, quien en el año 2007 asesinó a 32 personas, hirió a 25 y posteriormente se suicidó.  Esta masacre es la más grande en la historia de los Estados Unidos y su autor, Cho, era un inmigrante surcoreano que padecía de autismo. Nunca se pudo relacionar bien con sus compañeros, era muy callado y misterioso, pero si algo había claro en su vida era el profundo odio que sentía hacia la sociedad.</p>
<p>La trama parte recreando las típicas clases de literatura que vemos en las películas estadounidenses. La profesora junto a sus alumnos leen el ensayo de otro compañero —en este caso, de Cho—. El texto es muy violento y demuestra claramente un desequilibrio en quien lo escribió, pero nadie le da importancia.  Nadie, excepto Ashley John, una visionaria gringa rubia de personalidad que todos conocemos.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">La sociedad no está bien. El modelo actual cada vez se preocupa menos de las personas y más de la producción. ¿Quién nos asegura que si la realidad estadounidense hubiese sido diferente —más acogedora y amigable— Cho igual hubiese cometido la masacre?</span>Ashley está preocupada por Cho y lo que él pueda hacer, así que comienza a investigar. Su primer paso es revisar su casillero, donde no encuentra nada relevante. Luego llama a la madre de Cho por teléfono, dispuesta a encontrar toda la información necesaria. La madre de Cho le dice que debe visitar al Reverendo Fox si quiere saber más sobre el problema. Ahsley parte en busca del reverendo y cuando lo encuentra le pide que le cuente toda la verdad sobre Cho. El Reverendo Fox se altera, salta y se pone nervioso, le dice que ese niño es peligroso y que tiene un problema sin solución. Ashley quiere indagar más en el tema, pero el reverendo solo le cuenta algunas cosas específicas. Sin muchas respuestas a sus preguntas, Ashley se devuelve y encuentra a todos sus amigos en medio de una motivada y gran fiesta, al más puro estilo americano. Esto le molesta a Ashley, por lo que se sienta y no participa bailando o tomando cerveza. Le parece rara la actitud de sus compañeros, tan despreocupada e individualista, sabiendo el peligro que representa Cho.</p>
<p>De vuelta en el colegio, Ashley empieza como nunca a seguir cualquier pista de Cho. Finalmente da con su habitación, revisa sus cosas y encuentra una obra de teatro. La pieza es muy violenta, parecida a la que leyeron en clases de literatura y esto afirma aún más en Ashley el sentimiento de que Cho es peligroso. ¿Dónde está el límite? se pregunta Ashley. ¿Cuál es la gran diferencia entre escribir esos hechos tan violentos y cometerlos?</p>
<p>Ashley encuentra a Cho, trata de conversar con él pero es prácticamente imposible. Este es el momento clímax de la obra, cuándo luego de tanto investigar, Ashley está tan sumergida en la vida de Cho que ya no sabe si ella misma es un personaje más de la obra de teatro de Cho o si es real. Se mezcla lo representado con la vida y el suspenso que se genera es increíble.</p>
<p>Tomando elementos característicos de Estados Unidos, como los musicales, la clase de literatura, la revisión del casillero de alguien, las porristas y los personajes típicos de películas y series hollywoodenses como los nerd y los populares, Los Contadores Auditores hacen una gran y profunda crítica al sistema violento y capitalista del mundo, que alcanza su expresión máxima en Estados Unidos. Parodiando, condenan a esta sociedad cada vez más individualista, egoísta y superficial, donde no se acepta a personas diferentes, no se conversa con el resto, donde no hay comunicación efectiva. La sociedad no está bien. El modelo actual cada vez se preocupa menos de las personas y más de la producción. ¿Quién nos asegura que si la realidad estadounidense hubiese sido diferente —más acogedora y amigable— Cho igual hubiese cometido la masacre?</p>
<p>Los contadores auditores son un colectivo artístico encabezado por Felipe Olivares y por Juan Andrés Rivera, ambos diseñadores teatrales. Conocidos por su lenguaje cercano al público y por mostrar desde una perspectiva diferente hechos de la sociedad, esta temporada apuestan por la parodia para impactar más. Este es su cuarto montaje, luego de una exitosa temporada de La Tía Carola también en el Teatro del Puente. Cho es 100% recomendable. Vaya a verla acompañado y ríase del humor negro, pero sobre todo reflexione: quizás eso tan ridículo que lo hace reír es lo mismo que usted hace día a día.</p>

<a href='http://dilo.cl/tendencias/virginia-tech-en-el-teatro-del-puente/attachment/elenco/' title='Elenco'><img width="150" height="108" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/elenco-150x108.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="elenco 150x108 Virginia Tech en el Teatro del Puente" title="Elenco" /></a>
<a href='http://dilo.cl/tendencias/virginia-tech-en-el-teatro-del-puente/attachment/contadores/' title='Los Contadores Auditores'><img width="150" height="109" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/contadores-150x109.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="contadores 150x109 Virginia Tech en el Teatro del Puente" title="Los Contadores Auditores" /></a>
<a href='http://dilo.cl/tendencias/virginia-tech-en-el-teatro-del-puente/attachment/personajes/' title='Personajes'><img width="150" height="90" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/personajes-150x90.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="personajes 150x90 Virginia Tech en el Teatro del Puente" title="Personajes" /></a>
<a href='http://dilo.cl/tendencias/virginia-tech-en-el-teatro-del-puente/attachment/teatrodelpuente/' title='Teatro del Puente'><img width="150" height="112" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/teatrodelpuente-150x112.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="teatrodelpuente 150x112 Virginia Tech en el Teatro del Puente" title="Teatro del Puente" /></a>
<a href='http://dilo.cl/tendencias/virginia-tech-en-el-teatro-del-puente/attachment/teatropordentro/' title='Teatro del Puente por dentro'><img width="150" height="99" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/teatropordentro-150x99.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="teatropordentro 150x99 Virginia Tech en el Teatro del Puente" title="Teatro del Puente por dentro" /></a>
<a href='http://dilo.cl/tendencias/virginia-tech-en-el-teatro-del-puente/attachment/mapateatro/' title='Ubicación'><img width="105" height="150" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/mapateatro-105x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="mapateatro 105x150 Virginia Tech en el Teatro del Puente" title="Ubicación" /></a>

<div class="colabs-sc-box info   full">Del 06 de Abril al 20 de Mayo 2012<br />
Viernes a domingo a las 20:00 horas<br />
Teatro Del Puente<br />
<a href="http://www.teatrodelpuente.cl/" target="_blank"> http://www.teatrodelpuente.cl/</a><br />
Parque Forestal S/N<br />
<strong>Entrada general</strong><br />
$5.000<br />
<strong>Estudiantes y Tercera edad</strong><br />
$3.000<br />
<strong>Elenco: </strong><br />
Francisca Muñoz, Andrea García Huidobro, Catalina Osorio, Jacinta Langlois, Ricardo Montt y Khaled Darwich</div>
<p><small><a href="http://dilo.cl/tendencias/virginia-tech-en-el-teatro-del-puente/">Virginia Tech en el Teatro del Puente</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>De Lollapalooza, la transición y el gusto</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Apr 2012 01:00:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hernán Manríquez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay tantos conciertos y megaeventos últimamente que cuesta acostumbrarse. Cada seis meses viene esa banda que siempre amaste y que nunca imaginaste que verías en vivo y las entradas no están muy baratas que digamos. Olvídate de verlos de cerca si hay Cancha VIP. ¿Qué les dio a todas las productoras por ponerse tan movidas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay tantos conciertos y megaeventos últimamente que cuesta acostumbrarse. Cada seis meses viene esa banda que siempre amaste y que nunca imaginaste que verías en vivo y las entradas no están muy baratas que digamos. Olvídate de verlos de cerca si hay Cancha VIP. ¿Qué les dio a todas las productoras por ponerse tan movidas ahora, así de repente? Las razones y los cambios, más que estar en ellos, están en nosotros: el público.</p>
<p>Chile se ha convertido en un país de conciertos, para bien o para mal.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left"> Internet trajo la posibilidad de bajar discos y películas que jamás se editarían o estrenarían en este rincón del mundo. Si antes teníamos que encargarle un cassette al tío que viajaba a Buenos Aires, ahora eso lo bajamos en diez minutos.</span>Desde la llegada de Rod Stewart en 1989 —todavía bajo Pinochet—  hasta hoy —cuando somos la primera sede extranjera en recibir el festival Lollapalooza— han pasado muchas cosas. No hay que ser académico especialista para saber que durante la dictadura la vida cultural en Chile sufrió grandes retrocesos. Además de la obviedad de que don Pinocho no fomentó mucho la propagación de la cultura —véase el cierre de Editorial Quimantú, que independiente de la opinión que uno pueda tener sobre la UP, fue un innegable aporte—, debemos sumarle el hecho de que numerosos artistas extranjeros se negaron a venir a un país que restringía tanto las libertades civiles. Prueba clara de esto fue la presentación de The Police en el Festival de Viña, donde en un bizarro incidente, los pacos terminaron subiéndose al escenario y cortándoles —indirectamente— el show, porque se pasaron del horario permitido. <em>Here come the troops, don’t get too excited!</em>, decía Sting.</p>
<p>A otros, derechamente se les negó la entrada: ni Serrat ni Silvio pudieron ingresar al país en esa época. Sí, hubo conciertos —principalmente el Festival de Viña— y hubo gente que los fue a ver, pero se notaba que el gran público quedaba con ganas de más. Stewart abrió la era de los conciertos masivos en Chile, con setenta mil personas que llenaron el Nacional. Después vino el Rock in Chile y el Amnesty International, los recordados Monsters of Rock, AC/DC, Paul McCartney y Soda Stereo. Ya estábamos en crecimiento. Y si en los ‘90 y principios de los ‘00 sólo vinieron grupos <em>grandes</em>, desde 2005 en adelante la tendencia fue clara: si había público, si sonaba harto en la radio, se negociaba y se traía al artista&#8230; aunque fuera al mezquino espacio del Teatro Caupolicán, que oportunamente se renovó de los rings de boxeo y dio paso a las treceañeras lloricas.</p>
<div id="attachment_5292" class="wp-caption aligncenter" style="width: 650px"><a href="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/thegathering.jpg" rel="lightbox[5283]" title="Cancha VIP"><img class="wp-image-5292" title="The Gathering en Chile" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/thegathering.jpg" alt="thegathering De Lollapalooza, la transición y el gusto" width="640" height="480" /></a><p class="wp-caption-text">The Gathering en Chile. <a href='http://www.flickr.com/photos/tarminyatur/437165654/' target='_blank'>TarMinyatur</a> (cc).</p></div>
<p>Cuando yo era chico, escuchaba música súper emo. Todavía hay gente que lo hace, pero la diferencia era que en esa época, cuando alguien me preguntaba qué música escuchaba, nadie la conocía, así que no valía mucho la pena ponerse a nombrar grupos equis. Súper hipster, lo sé. Era esa época cuando cada vez éramos más los que bajábamos música de Soulseek en vez de Ares o Kazaa: alrededor de 2003 a 2005, cuando la banda ancha y el acceso ilimitado a Internet se estaban haciendo populares. Ya no había que esperar hasta las 8 de la noche para que empezara el horario económico y pudiéramos secuestrar la línea telefónica.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Todos conocemos la <em>Cancha VIP</em>, donde los precios van desde las 200 lucas hasta sobre el millón. Si bien muchos culpan a las productoras, estas ofrecen esas tarifas precisamente porque hay un sector del público dispuesto a pagarlas. </span>Puede sonar muy subjetivo, pero no es descabellado postular que, con la llegada masiva de Internet, empezó a formarse de forma exponencial una cultura artística —o un <a href="http://www.youtube.com/watch?v=8h6iKrTW4Lk">gusto</a>, como diría Bourdieu—, tanto en el ámbito músical como en el cinéfilo. No es que antes no hubiera existido. Desde la época del vinilo y el VHS que ha habido geeks del género, como Lucas García de “Por favor, rebobinar” o Alfredo Lewin, que han excavado más allá de la superficie que nos presenta el <em>mainstream media</em>. Pero Internet nos trajo a todos la posibilidad de bajar discos y películas que jamás se editarían o estrenarían en este rincón del mundo. Si antes teníamos que encargarle un cassette al tío que viajaba a Buenos Aires, ahora eso lo bajamos en diez minutos y en calidad FLAC.</p>
<div id="attachment_5293" class="wp-caption aligncenter" style="width: 650px"><a href="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/cassette.jpg" rel="lightbox[5283]" title="sano"><img class="wp-image-5293" title="El Cassette" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/cassette.jpg" alt="cassette De Lollapalooza, la transición y el gusto" width="640" height="501" /></a><p class="wp-caption-text">El pasado. Faltó el lápiz Bic. <a href='http://www.flickr.com/photos/jxo/2069996145/' target='_blank'>capturalosaccidentes</a> (cc).</p></div>
<p>En 2012, lo raro es encontrarse a alguien que todavía conozca música nueva por lo que dan en la radio. Ahora todos podemos acceder a una cantidad inimaginable de música y cine. Entre Cuevana, Grooveshark y YouTube, todos nos podemos formar un gusto mucho más amplio. No todos lo hacen, claro. Pero de que se puede, se puede.</p>
<p>Y falta otro factor en la ecuación: el dinero. Con el boom del dinero plástico, los créditos de consumo, más el <em>sano</em> estado de nuestra economía, el mercado de los conciertos ha recibido un flujo constante de billetes que le ha permitido traer cada vez más grupos. Y le han sacado harto provecho: todos conocemos ese odioso concepto de la <em>Cancha VIP</em>, que ha llegado a extremos como <em>VIP Platinum Deluxe con-crema-chantilly-y-cerezas</em>, donde los precios van desde las 200 lucas hasta sobre el millón. Si bien muchos culpan a las productoras, estas ofrecen esas tarifas precisamente porque hay un sector del público dispuesto a pagarlas. Si a eso le sumamos la no despreciable cantidad de personas que van a estos festivales —Mysteryland, Lolla, Fauna— por arribismo social y/o cultural, no dudemos el negocio redondo que tienen los organizadores.</p>
<p>Que grupos como Cage The Elephant, Mogwai, o The Mars Volta no sólo vienen sino que atraen mucho público, que Perry Farrell elige a Santiago para expandir el Lollapalooza, o que U2 graba un DVD con los conciertos que hizo acá en Sudamérica, no es tan raro, a pesar de que somos un nicho relativamente pequeño en términos numéricos. Si a la tendencia internacional por depender más de los conciertos que de las ventas de discos como fuente de ingresos, le sumamos un momento de apertura cultural, los torrents y Mediafire a gusto, más unas cómodas 38 cuotas con una pizca de arribismo, nos queda un flamante mercado para productoras locales. Que no nos sorprenda.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/de-lollapalooza-la-transicion-y-el-gusto/">De Lollapalooza, la transición y el gusto</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>Comer, Follar, Cagar</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Apr 2012 02:20:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Brako</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me gustan las películas así medio iniciáticas que te cambian la vida hasta el día siguiente. Comer, Rezar, Amar es una de ellas. Todo esto de la chica que se da cuenta de que su proyecto de vida era perfecto, excepto en la parte en que no encajaba en ella, es fantástico. Que se fuera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me gustan las películas así medio iniciáticas que te cambian la vida hasta el día siguiente. <em>Comer, Rezar, Amar</em> es una de ellas. Todo esto de la chica que se da cuenta de que su proyecto de vida era perfecto, excepto en la parte en que no encajaba en ella, es fantástico. Que se fuera de tour por el mundo para descubrir tres pilares enormes de la vida, fantástico. Pero siempre he discrepado un poco con el título. Es decir, bien por lo de comer y más o menos bien lo de amar y rezar, pero yo la hubiese nombrado de otro modo. Ustedes saben… si fuésemos menos hipócritas, podríamos aceptar que no necesitamos mucho más en la vida que una buena comida, un buen polvo y un <em>wáter</em> de esos con tapa acolchadita que no se enfría en invierno.</p>
<p>¿Existe acaso algo más rico que comer bien? Hace miles de millones de años que alimentarse dejó de ser una actividad de mera sobrevivencia, ubicada entre el nacer y el follar con fines reproductivos —sí, Ena: hoy en día la fornicación tiene otras funciones—, para situarse en la cúspide de los placeres sensibles del ser humano. Está ubicado justo entre follar con fines deportivos y cagar. Y aunque ciertamente es maravilloso tener una comida rica en casa justo antes de follar, casi nada supera la experiencia culinaria puertas afuera&#8230; Excepto, claro, si no puedes completar la trilogía en un baño que no sea el tuyo.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Aunque la Martha Stewart que todo maricón chef lleva dentro me incite a dejarles una receta, sé que no la harán nunca, así que mejor les recomiendo un par de mis sitios favoritos para hincar el diente.</span>Soy un sibarita en toda regla. Es que no te puede no fascinar la comida si te crió mi abuela: la típica señora con lentes y rodete al pelo, media regordeta —pero con cintura he de decir, por si lee esta columna—. Es poseedora de esta filosofía, tan avalada en la tercera y cuarta edad, de la <em>guatita llena, corazón contento</em>. Es así como, haciendo caso omiso de cuanta norma nutricional existe, crecí frente a platos de porotos granados sin conciencia antisísmica —bastaba un estornudo para chorrear por lo llenos que estaban—, cazuelas hechas de cadáveres varios y un sinfín de los postres mas pro caries del mundo.</p>
<p>Hoy, luego de cumplir más años de los que se pueden decir y con la viudez a cuesta, la vieja se ha acogido a algún reglamento inventado por ella y se ha declarado en huelga legal indefinida —ya te querría ver, Hinzpeter, diciéndole algo a mi momia favorita—, no sin antes nombrarme protector de los secretos culinarios familiares consagrados en nada menos que un libraco de proporciones, con las mejores fórmulas para la obesidad, que ya se querría Julia Child. Pero aunque la Martha Stewart que todo maricón chef lleva dentro me incite a dejarles una receta, sé que no la harán nunca, así que mejor les recomiendo un par de mis sitios favoritos para hincar el diente.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Quien no se haya comido una plateada al vino tinto en este sitio no sabe de plateada, ni de vino, ni de nada.</span>Bellavista es de esos barrios que sorprenden si tienes la voluntad de que lo haga. Está lleno de sucuchos que van desde lo <em>invisitable</em> a lo impagable. Es una especie de cazuela democrática, donde la ley antidiscriminación es un hecho concreto por sobre la estupidez humana imperante en Chile. Y es que cualquier barrio que en cinco cuadras contenga bares motoqueros, maricotecas, restoranes con <em>English Menu</em> y pubs con la electrónica más selecta no puede sino poseer, en su esencia, las sorpresas mas grandes. El restorán <a title="Garlic - Santiago, Chile - foursquare" href="https://foursquare.com/v/garlic/4b69add3f964a52007ad2be3" target="_blank">Garlic</a> es una de ellas.</p>
<p>Ubicado en Loreto con Dardignac, el Garlic es la definición misma de la <acronym title="Dícese de ciertos lugares donde, si bien no se puede follar, sí se puede comer bien sin que la cuenta te haga cagar"><em>picá chilensis</em></acronym>: un sitio chiquito con aire al comedor de la casa de los tatas, dos pisos, varias mesas y unos cuantos cuadros tipo Valparaíso. Basta con acercarse para que la tripa comience a sonar a causa del aroma a <em>almuerzo-once-cena</em> que posee —que ya querrían los restorantes europeos— y que, lo mejor, es solo el preludio de lo que viene. Quien no se haya comido una plateada al vino tinto en este sitio no sabe de plateada, ni de vino, ni de nada. Por unas siete luquitas por persona se puede disfrutar perfectamente de una cena completa. La carta no es muy amplia, pero definitivamente está bien preparada. La plateada que ya mencioné es a mi gusto el mejor plato, pero el pastel de jaibas no se le queda atrás. Si va, le recomiendo que no coma nada con una semana de antelación, porque como buena picá, se mete por buena parte lo de las porciones francesas, para hacer honor a las porciones chilenas: es decir, más que lo sano, recomendable, decente u honorable.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Así que ya sabe: no es necesario que se mande un viaje iniciático por Italia, India o Indonesia para descubrir el meollo mismo de la vida.</span>La segunda recomendación no es una picá… es una <em>pecá</em>. El <a title="Mendo's - foursquare" href="https://foursquare.com/v/mendos/4e98d97861af89f39df636f0" target="_blank">Mendo&#8217;s</a> es un restorán de comida peruana que poco tiene que envidiarle a La Mar, al Astrid y Gastón o a El Otro Sitio. Está ubicado en Avenida Seminario 96, Providencia. No solo tiene unos ceviches exquisitos y de los mejores suspiros limeños que he probado, sino además una historia divertida. Cuenta la leyenda que esta <em>peruvian picá</em> solía ser un sucuchito cevichero, llamado Olán, montado por una señora de nombre desconocido, a la que comenzó a irle muy bien, de la mano de la creciente popularidad de la gastronomía peruana en el país. Le fue tan bien a la señora que a unas cuadras abrió una sucursal más grande y bonita del sucucho, que la llevó a olvidar al pobre y triste local que la vio crecer. Tanta fue la amargura de los trabajadores, que le pidieron hacerse cargo del antiguo local de manera independiente. Así fue como los mejores secretos de este restorán se quedaron en el sucucho, para buenaventura de los que nos gusta comer sin pagar de más. Bien vale la pena que se den una vuelta, guardándose las aspiraciones de cita <em>fancy</em> en casa, por este sucucho que parece una cantina de barrio, pero que tiene una carta exquisita y magníficamente ejecutada. Piérdanse entre los tacu tacus, arroces chaufa, unas causas venidas del paraíso y de los mejores pisco sour de la ciudad. Gasto promedio de diez luquitas por persona, <em>all inclusive</em>.</p>
<p>Así que ya sabe: no es necesario que se mande un viaje iniciático por Italia, India o Indonesia para descubrir el meollo mismo de la vida. Basta con ir a una <em>picá</em> con la pierna de turno, zamparse uno de estos banquetes romanos y ver si le salta la liebre para alcanzar el nirvana. (No olvide ir al baño antes de salir, mire que la vida no es perfecta y todo empacho tiene sus <em>consecuencias</em>).</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/comer-follar-cagar/">Comer, Follar, Cagar</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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		<title>El otoño en La Chascona</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 21:20:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[La Chascona]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Neruda]]></category>
		<category><![CDATA[Panoramas]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[A una altura modesta sobre Santiago, suficiente como para verlo sin alejarse, el aire caliente que ronda la ciudad alcanza a enfriarse en cuanto monta el aliento de los poetas. Es el fin de marzo y el otoño se resiste a llegar a todas partes, excepto acá. En la voz de nueve artistas, el dueño [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A una altura modesta sobre Santiago, suficiente como para verlo sin alejarse, el aire caliente que ronda la ciudad alcanza a enfriarse en cuanto monta el aliento de los poetas. Es el fin de marzo y el otoño se resiste a llegar a todas partes, excepto acá. En la voz de nueve artistas, el dueño de casa nos invita a pasar. Es un lugar nuevo para muchos pero completamente distinto para todos. Tamym Maulén toma el micrófono y como el atento anfitrión que es, agradece la masiva concurrencia al primer <em>Jueves de La Chascona</em>.</p>
<p>&#8220;Es un privilegio estar acá, en los mismos lugares donde el poeta Pablo Neruda escribió muchos de sus poemas&#8221;, decía Maulén. Y era verdad: parecía que si uno se diera el espacio para buscar entre las muchas caras que había en el lugar, podría encontrárselo sentado en alguna parte.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left">Se cierra el foro griego con una capa de humo de cigarros difícil de respirar. Se crean masturbatorios privados por toda la ciudad donde se conversa sobre lo mismo cada vez.</span>El anfitrión de la jornada, con los años, se volvió un amigo del poeta sin haberlo conocido. Desde 2009 se ha encargado de abrir espacios donde los intereses literarios puedan converger con privilegios que en otras partes no se dan. Desde que Matilde Urrutia, la verdadera “Chascona”, falleciera en 1985, el lugar se ha ido abriendo al público de a poco, pero no lo había hecho como con las actividades que organiza Maulén en apoyo con la Fundación Pablo Neruda: talleres como el <em>Laboratorio de Escritura de Las Américas</em> y jornadas literarias como el <em>Jueves de La Chascona</em>. Nos adentramos en las entrañas de esta casa hasta poder escribir y escuchar poesía donde mismo lo hizo Neruda.</p>
<p>Los poetas, que atraían el otoño con su aliento, se fueron presentando uno a uno tras las palabras de Maulén. Entre ellos estaban Javier Bello, Christian Molina, Rafael Rubio, Matilde Araya y Marcela Sandoval. El público, que rondó las 120 personas, agradecía con aplausos las palabras tras cada intervención. Hubo un intermedio a cargo del dúo de jazz Menárez y Barraza, con los que todos pudieron distenderse a esa hora en que el frío parecía llegar pero no lo hacía. Al final, como es costumbre, se compartió una copa de vino, gentileza de la casa.</p>
<p>Es totalmente reconocible en el panorama cultural la oportunidad que se tiene de seguirle la pista a la poesía, a la poesía fresca, de nombres nuevos e imágenes ricas. Pero así como es común encontrar muestras nuevas todas las semanas, también lo es toparse con los mismos rostros, atentos rostros que escuchan todas las semanas.</p>
<p>Por una suerte de ostracismo involuntario quizás, que afecta en mayor o menor medida a todas las artes, se termina formando una tribuna cerrada que contempla a estos poetas. Se cierra el foro griego con una capa de humo de cigarros difícil de respirar. Se crean masturbatorios privados por toda la ciudad donde se conversa sobre lo mismo cada vez.</p>
<p><span class="colabs-sc-pulledquote left"><strong>El próximo jueves 26 de abril a las 7 de la tarde</strong> pretende bajar de nuevo con otra jornada de poesía contemporánea en la casa del poeta si él, claro, así lo permite.</span>Es bien recibido siempre que la poesía nueva tenga los espacios para mostrarse, desarrollarse y aprender, naturalmente, pero el elitismo con el que nace la hace parecer vieja, terriblemente vieja. Y es ahí donde las intenciones mueren antes de nacer, porque la aventura que es escribir en este país no es una campaña que haya que emprender solo. Es algo que se hace en un polígono abierto, lleno de aristas que apuntan a todas partes y por sobre todo con las pretextos que permitan a cualquier persona entrar en esa aventura sin tener que respirar la nube de humo de cigarros que flota en los bares donde se lee.</p>

<a href='http://dilo.cl/columnas/el-otono-en-la-chascona/attachment/afiche/' title='Afiche'><img width="97" height="150" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/afiche-97x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="afiche 97x150 El otoño en La Chascona" title="Afiche" /></a>
<a href='http://dilo.cl/columnas/el-otono-en-la-chascona/attachment/chascona/' title='La Chascona'><img width="150" height="112" src="http://dilo.cl/wp-content/uploads/2012/04/chascona-150x112.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="chascona 150x112 El otoño en La Chascona" title="La Chascona" /></a>

<p>El parrón filtró los últimos rayos de luz que le quedaban a ese día y nos hizo no echar tanto de menos el otoño, a pesar de que se hizo presente esa tarde por un par de horas. El aire caliente asciende finalmente a entibiar el rugido de los pumas en el zoológico o a abochornar las mejillas de la virgen más arriba. <strong>El próximo jueves 26 de abril a las 7 de la tarde</strong> pretende bajar de nuevo con otra jornada de poesía contemporánea en la casa del poeta si él, claro, así lo permite.</p>
<p><small><a href="http://dilo.cl/columnas/el-otono-en-la-chascona/">El otoño en La Chascona</a> &copy; <a href="http://dilo.cl/" rel="cc:attributionURL">Equipo DILO.cl</a>, <a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/cl/">Creative Commons Attribution 2.0 Chile</a>.</small></p>]]></content:encoded>
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